Visitar una fábrica de turrones en Jijona

viernes, 19 de octubre de 2018 Comments off

Se acercan las navidades. Están allí, al fondo, dispuestas para envolvernos en su manto de felicidad familiar que viene acompañado de regalos, villancicos, ilusión infantil y delicias propias de las fiestas. Bueno, en realidad aún faltan un par de meses pero a pesar de estar aún en octubre ya empezamos a ver los estantes de las tiendas los primeros turrones.

El turrón es inseparable del período navideño… a no ser que reservemos un vuelo a Alicante y una vez allí, aparte de las visitas turísticas preceptivas, nos acerquemos a una fábrica para descubrir todos los secretos de su elaboración. Y, por qué no, de paso catar algunas modalidades anticipándonos así a finales de diciembre. Para ello, la localidad de referencia es Jijona, donde tienen su sede la mayoría de los productores y suelen abrir las puertas de sus instalaciones a las visitas.

Los recorridos se hacen en temporada alta, que comienza precisamente en la segunda mitad de octubre y se extiende hasta que acaba el año, aproximadamente. Es el momento perfecto porque habrá ocasión de ver la fábrica a pleno rendimiento, con su maquinaria en marcha y los profesionales poniendo en práctica sus conocimientos. Si se va en otra época puede que dejen entrar pero no será lo mismo.

No todas las marcas abren al público pero como realmente hay muchas -Jijona vive de ello, al fin y al cabo- no es difícil dar con alguna. Por ejemplo, El Artesano; o El Abuelo; o Primitivo Rovira. También Turrones El Lobo y 1880, que además cuenta con un museo turronero con un calendario de apertura más amplio que el de la fábrica en sí (de julio a noviembre, todas las mañanas excepto en agosto y fines de semana). La parte industrial se contempla desde pasarelas que permiten no interferir con el trabajo de los operarios.

Los precios son casi simbólicos (3 euros en temporada alta y la mitad en baja pero con descuentos para escolares y jubilados) y al final, como decíamos antes, habrá una degustación de productos. No hace falta reserva salvo que se trate de un grupo superior a 10 personas. Pero otras fábricas hacen visitas gratuitas y extienden el horario a las tardes e incluso a sábados y domingos, aunque en ese caso las máquinas no estarán en marcha.

En suma, si se quiere conocer los entresijos del producto más emblemático de Alicante, nada mejor que verlo in situ. Es una forma de ir abriendo boca para lo que vendrá.

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De Van Gogh a Picasso en el Guggenheim bilbaíno

martes, 16 de octubre de 2018 Comments off

Si se pide citar pintores contemporáneos es muy probable que haya dos que se repitan con insistencia: Van Gogh y Picasso. Ambos son los que marcan el inicio y el final, cronológicamente hablando, a la exposición del Museo Guggenheim que lleva sus nombres y fue inaugurada en Bilbao el pasado 21 de septiembre: De Van Gogh a Picasso. El legado Tannhauser.

El tercer nombre de ese título corresponde a Justin K. Tannhauser, un marchante de arte moderno que tras jubilarse legó su colección particular a la Solomon R. Guggenheim Foundation neoyorquina, algo que su viuda amplió luego con otras obras. Dicha colección, integrada ya en los fondos del Guggenheim constituye una panorámica del arte de vanguardia de Francia entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, período que marcan los dos pintores reseñados antes.

Y, entre medias, genios del calibre de Paul Cézanne, Edgar Degas o Édouard Manet, entre otros, caracterizados por su deseo de romper con los esquemas académicos y sus aportaciones a una nueva visión estilística y temática. Un testigo que recogieron los integrantes de la siguiente generación de maestros, como Georges Braque o Pablo Picasso, que aportaron sus propia visión para renovar la renovación, valga el juego de palabras.

Ahora es la primera vez que el Guggenheim exhibe la Colección Tannhauser fuera de Nueva York y ha elegido su centro bilbaíno para ello, en una muestra que está dirigida por Megan Fontanella, curadora de Arte Moderno y Procedencia del Solomon R. Guggenheim Museum. Hay un total de medio centenar de obras de los autores citados más otros igual de célebres como Monet, Renoir, Rousseau, Gauguin (en la imagen su Haere Mai)…

Otra excusa más para buscar un vuelo a Bilbao y acercarse a su mueso-icono. Hay tiempo hasta el 24 de marzo de 2019.

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Una excursión desde Bucarest al Castillo de Peles

jueves, 11 de octubre de 2018 Comments off

Los vuelos a Bucarest, que de un tiempo a esta parte presentan una amplia oferta debido a la cantidad de inmigrantes de esa nacionalidad que hay en España, permiten facilitar el descubrimiento de una las capitales más desconocidas de Europa, que aún conserva trazas de aquel esplendor del primer cuarto del siglo XX que la llevó a ser conocida como el Pequeño París. Pero además de los atractivos urbanos tiene otros no muy lejos, a los que es posible llegar en una excursión de un día, y no cabe duda de que uno de ellos es el Castillo de Peles.

No se trata de un edificio medieval de los de almenas y puente levadizo sino más bien de un palacio neorrenacentista, construido a caballo entre los siglos XIX y XX. Los reyes de Rumanía lo utilizaban como residencia estival para escapar del calor de la capital, ya que se encuentra entre montañas, en un lugar más fresco, no lejos de la localidad de Sinaia. Un bucólico paraje que encantó al rey Carlos I, por lo que decidió erigir allí ese refugio.

Se inauguró en 1883 y desde entonces ha experimentado diversas reformas -la última en 1914- que alteraron un poco su esquema original, obra de los arquitectos Johannes Schultz, Carol Benesch y Karel Liman más el trabajo de los decoradores J. D. Heymann (alemán), August Bembé de Mainz y Bernhard Ludwig (austríacos). Son 3.200 metros cuadrados que albergan 160 habitaciones y una treintena de baños, destacando exteriormente por su espigada torre de 66 metros de altura.

En su época fue muy moderno, pues contaba con luz eléctrica, ascensor e incluso calefacción, a pesar de que su aspecto interior era y es bastante clásico, aunque con toques mudéjares y profusión de maderas nobles, molduras, relieves, esculturas, lámparas de araña, mármoles… Un techo acristalado retráctil era la guinda del pastel pero además había una biblioteca, sala de conciertos y hasta un pequeño teatro de 60 butacas. Tampoco faltan jardines con terrarios, fuentes, estatuas, etc.

Peles no era un lugar de retiro absoluto sino un simple traslado de la corte entre mayo y noviembre, por lo que tras sus muros se tomaron decisiones políticas -alguna tan importante como la neutralidad del país en la Primera Guerra Mundial- y se reunía el Consejo de la Corona. También acogió el nacimiento del heredero Carlos II y la visita de otros personajes europeos destacados, como el emperador Francisco José de Austria.

En 1947, tras la abdicación de Carlos I, al castillo se le dio uso turístico, si bien luego fue cerrado y, dicen, Ceaucescu planeaba convertirlo en su residencia privada. Al final ha quedado como museo, visitable de miércoles a domingo entre las 9:00 y las 16:00. Tiene la ventaja, comentada al principio de que Sinaia se encuentra sólo a un centenar de kilómetros de Bucarest, lo que facilita una escapada.

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De excursión a ver los molinos holandeses

martes, 9 de octubre de 2018 Comments off

Si hay un icono turístico capaz de identificar Ámsterdam es el molino de viento, que pese a ser un ingenio utilizado en muchos países se ha asociado a Holanda por conservar varios modelos de época en buen estado. De hecho, los de la provincia de Kinderdijk están protegidos como Patrimonio de la Humanidad desde 1997 pero hay un alrededor de un millar repartidos por el territorio nacional y que hoy sirven para atraer curiosos cámara en ristre.

El más antiguo es del siglo VIII pero de agua. Los de viento se introdujeron posteriomente, unos cinco siglos más tarde. Obviamente, resultaría imposible verlos todos pero constituyen un referente tan fuerte que se organizan excursiones en circuito desde la capital para ver los más significativos. También se puede hacer esa ruta molinera por cuenta propia, claro está. Sea cual sea la opción que se escoja, hay que tener claro que se necesario seleccionar.

Una propuesta de itinerario es salir por la mañana en dirección al entorno rural y hacer un primer alto junto al río Zaan, en Zaanse Schans, donde se congregan varias casas de hace quinientos años y junto a ellas varios molinos antiguos; son los supervivientes de los casi seiscientos que hubo antaño, pues allí había un centro de producción lechera, quesera y minera, entre otras cosas, de cuyo recuerdo se ocupa una serie de museos sobre oficios artesanos.

Pero hay otras opciones. Una de ellas sería acercarse hasta la citada provincia de Kinderdijk, cerca de Róterdam, donde hay nada menos que diecinueve molinos dieciochescos en plenos pólders, entre diques, esclusas y puentes; dos de ellos son visitables por dentro y hacen hoy funciones de museo. Otros cinco están en Schiedam y se los considera los más grandes del mundo al superar los cuarenta metros de altura. En otra época eran una veintena y servían para moler cereal y, de paso, fabricar un tipo de ginebra local denominada jenever.

También es museo el que se encuentra en Schermerhorn; forma parte de un grupo de once, situados en una zona desecada del lago Schermer porque su uso era precisamente el de drenar el agua y evitar así inundaciones, para lo cual llegaron a construirse cincuenta y dos. La humedad reinante en el paisaje explica el porqué de los típicos zuecos holandeses, que en Schermerhorn son uno de los souvenirs habituales.

Así que, a la hora de reservar un vuelo a Ámsterdam, ya tenemos otra cosa que apuntar en la agenda y con la ventaja de combinar espectacularidad, cultura e historia.

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Rutas grafiteras por Málaga

martes, 2 de octubre de 2018 Comments off

Si reservamos un vuelo a Málaga con fines turísticos es casi seguro que llevemos en mente ver su casco histórico, que incluye el Castillo de Gibralfaro, la Alcazaba, el Teatro Romano, la Catedral o el Palacio Episcopal; también las preceptivas visitas culturales al Museo Picasso o el Carmen Thyssen; puede que incluso se lleve en la lista algún yacimiento arqueológico como el de la Araña.

En fin, hay mil y un posibilidades pero de un tiempo a esta parte se ha incorporado otra muy peculiar, una ruta grafitera que discurre por el llamado Soho Málaga-Barrio de las Artes. Se trata éste de una zona de ambiente bohemio donde se concentran artes de todo tipo, desde danza a pintura pasando por teatro, fotografía, etc. Y no falta una tendencia de nuevo cuño como es la del arte callejero, ése que se expresa spray en mano plasmándose en paredes de forma casi improvisada.

El street art de Málaga no sólo inunda de color lo que antes era gris o monócromo sino que ha alcanzado tal nivel de difusión que constituye ya una alternativa turística urbana que parece muy apropiada para la ciudad donde nació Picasso. Se localiza entre la Alameda Principal y el muelle Heredia, el CAC y la Plaza de la Marina, e incluso se pueden ver ya grupos de visitas organizadas; hasta hay planos para hacer la ruta que indican dónde encontrar cada grafiti.

No es para menos, puesto que el Soho malagueño ha pasado a ser una referencia para el arte mural gracias a la participación de autores de fama internacional y al tamaño de las obras. Allí han firmado trabajos Faith 47, Dal East, ROA, Pejac, Obey, Aintzane Cruceta, Aryz, Okuda & Remed, Manuel León, D-Face, Felipe Pantone, Eine, Kenny Scharf, Boa Mistura, etc.

Todo ello es el resultado de la puesta en desarrollo del MAUS, un proyecto municipal cuyas siglas significan Málaga Arte Urbano Soho y que viene a completar y ampliar lo que se puede ver también en otro barrio, el de Las Lagunillas. Porque, en efecto, son dos los barrios grafiteros malagueños., para que la experiencia resulte más intensa.

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Visitando la tinerfeña Cueva del Viento

viernes, 28 de septiembre de 2018 Comments off

Tenerife es una isla llena de sorpresas que se van descubriendo a poco que se recorra. aunque la zona más típicamente turística es el sur, el norte también tiene sus atractivos, que pueden constituir una alternativa o -mejor aún- un complemento a las vacaciones playeras. Porque pocas cosas se pueden imaginar más opuestas a lo que ofrece una playa (sol, mar, aire libre, luz) que una cueva. Pero las cuevas visitables suelen tener un interés especial y la que proponemos aquí no es una excepción: la Cueva del Viento.

No se trata de una gruta creada por la acción kárstica sino de un tubo volcánico, es decir, un túnel originado por una colada de lava al fluir por una pendiente y que al contacto con el aire se solidifica, dejando un interior hueco. En este caso, la colada procedía del Pico Viejo, un volcán vecino del Teide que tiene la segunda mayor cota de altitud de la isla (3.135 metros) y unos 200.000 años de antigüedad. Su última erupción, en 1789, fue la mayor de la historia insular pero la gruta en cuestión se formó en las primeras erupciones, hace 27.000 años.

Cueva del Viento está en el municipio de Icod de los Vinos. Es el tubo volcánico más grande de la UE y el quinto del mundo con 17 kilómetros de longitud, considerándoselo el más complejo por estar compuesto por una trama de pasadizos kilométricos distribuidos en tres niveles, con simas, terrazas y otros fenómenos. De hecho, técnicamente se lo denomina Sistema Viento por su estructura laberíntica y los 480 metros de desnivel que salta y porque está compuesto por dos cavernas, la del Viento y la del Sobrado.

La primera, que es la que nos interesa aquí, debe su nombre a las corrientes de aire que circulan por sus galerías. Evidentemente, es imposible visitarlas en toda su extensión y únicamente se recorren unos 200 metros en pequeños grupos guiados de 15 personas, ya que no hay iluminación (hay que llevar casco con linterna). Pese a todo, el recorrido completo de la excursión dura 2 horas y media.

Abrió al público en los años noventa del pasado siglo, tras una serie de obras de acondicionamiento. Aún así, es aconsejable llevar pantalón largo, calzado cerrado (botas preferentemente), algo de abrigo (la temperatura interior es de 14º) y tener en cuenta que no se recomienda el acceso a niños menores de 5 años y discapacitados; tampoco a quien sufra claustrofobia. En el interior hay petrificaciones, estalactitas de lava, cascadas lávicas, fauna subterránea (la mayor parte invertebrados) e incluso restos fósiles, entre otras curiosidades.

Resulta necesario reservar día y hora, adquiriendo las entradas por Internet. Cuestan 20 euros (10 para residentes, 8,50 para menores de 5 a 12 años) y el coste incluye el traslado en 4 X 4, el equipo y un paseo por el bosque cercano. Sin duda, se trata de una actividad diferente que confirma lo dicho al principio: un vuelo a Tenerife no es más que una puerta de entrada a una experiencia intensa, especial y variada.

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Visita a una destilería de ron canario

martes, 25 de septiembre de 2018 Comments off

Como solemos decir aquí cuando hablamos de algún destino muy turístico de sol y playa, estos atractivos no tienen por qué ser únicos y excluyentes; España puede presumir de que en cada rincón tiene un puñado de cosas de interés y, por supuesto, Gran Canaria no iba a ser una excepción. Por eso, aparte de ver las maravillas naturales de la isla, es recomendable conocer otras cosas diferentes que ofrece y una de ellas es visitar una destilería del famoso ron canario. Por ejemplo, la de Arehucas.

Se trata de una empresa local fundada en 1884 por Alfonso Gourié Álvarez y que desde sus comienzos tuvo un considerable éxito, hasta el punto de recibir la distinción de Proveedor Oficial de la Casa Real apenas ocho años más tarde. Numerosos galardones y un enorme boom de ventas en los años cuarenta no impidieron que tiempo después el negocio decayera hasta detenerse. Pero luego se reactivó y actualmente exporta a numerosos países.

Arehucas elabora ron y algunos derivados como ron miel y otros licores muy populares en la isla. Su sede está en el número 2 de la calle Era de San Pedro, en la localidad de Arucas, un municipio septentrional famoso por su insólita catedral neogótica y su ubicación a los pies de un antiguo volcán. Allí se cultiva la caña de azúcar, la materia prima de la que se hace el ron, siendo el de Arehucas el más vendido de Canarias en el último medio siglo. La base de su éxito, dicen, es la receta que ha ido pasando de generación en generación y que ahora combina tradición con tecnología avanzada.

Quien tome algún vuelo a Gran Canaria para unas vacaciones en la isla, puede reservar una visita por las instalaciones. Dura 45 minutos y se pueden ver las históricas salas de fermentación y destilación, así como la planta de embotellado. También las 4.308 barricas de roble americano almacenadas, de las tres centenares están firmadas por personajes famosos. Hay que tener en cuenta que Arehucas es una de las destilerías más grandes de Europa y por eso recibe cerca de 45.000 visitantes cada año.

Al final del recorrido hay una degustación gratuita de rones, licores y cremas de la casa. Todo ello por una tarifa bastante pequeña, 3,50 euros (niños gratis). El horario es de lunes a viernes entre las 9:00 y las 14:00 (hasta las 13:00 entre julio y septiembre).

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Las etapas azul y rosa de Picasso en el parisino Museo de Orsay

viernes, 21 de septiembre de 2018 Comments off

Desde el pasado 18 de septiembre todos los viajeros amantes del arte tienen una excusa para buscar un vuelo a París y acercarse al espléndido Museo de Orsay porque desde ese día hasta el 6 de enero de 2019 podrán disfrutar de uno de los artistas más grandes, y mediáticos de la Historia en la exposición que lleva por título Picasso. Azul y rosa.

Como sabrán los aficionados, azul y rosa son los colores que dan nombre a sendas etapas por las que el pintor malagueño pasó antes de abrazar el cubismo. Con diecinueve años ya había orientado su vida a los pinceles pero aún combinaba su vanguardismo vocacional con cierto academicismo para contentar a su padre, que quería que fuera funcionario. Eso fue lo que le llevó a visitar París en 1903 como representante español en la Exposición Universal.

Desde entonces vivió un tiempo a caballo entre la capital francesa y España mientras su estilo iba evolucionando, pasando por el prefauvismo y el posimpresionismo para después abrir el período azul y más tarde el rosa. Esas dos últimas etapas son las que ahora muestra el Museo de Orsay en colaboración con el Museo Nacional Picasso francés, ofreciendo al visitante un importante conjunto de pinturas y dibujos: cerca de 300 obras.

Todas ellas realizadas por Picasso antes de cumplir 25 años entre 1900 y 1906, siendo seleccionadas por Claire Bernardi, curadora, museo de Orsay, Stéphanie Molins, gerente de proyecto del presidente en el Museo Nacional Picasso-París y Emilia Philippot, curadora de esta última institución. No faltan piezas maestras como La vida o La habitación azul y otras menos conocidas como La acróbata de la bola, que sin embargo es importante porque muestra la transición del azul al rosa.

Esos cuadros no proceden sólo de los dos museos galos sino también de préstamos de colecciones públicas y privadas destacadas como el Museo Picasso de Barcelona, la National Gallery de Washington, la Tate Modern londinense, el Museo de Arte de Cleveland, el Museo Pushkin moscovita o la Colección Rockefeller.

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El mirador y el funicular de Artxanda

martes, 18 de septiembre de 2018 Comments off

Hay dos formas de presentar de forma gráfica una ciudad. Una es, digamos, en primer plano, a través de alguno de sus iconos turísticos característicos; al fin y al cabo prácticamente en todas partes hay uno o incluso más de uno. La otra manera es hacerlo mediante una vista panorámica, generalmente aérea, que permite hacernos una idea de su extensión y dimensiones. Si uno toma un vuelo a Bilbao y quiere probar esto último tiene que acercarse hasta un rincón específico: el Mirador de Artxanda.

Artxanda es el nombre de una de las dos cadenas montañosas que sirven de límite municipal bilbaíno junto con la de Pagasarri. No se trata de grandes elevaciones, pues la cota máxima ronda los 300 metros, pero es suficiente para permitir a un visitante contemplar Bilbao desde lo alto. Ello convierte a Artxanda en un lugar de interés con un extra al que supone su propia condición natural, ya que además está muy cerca del casco urbano y, por tanto, resulta de fácil acceso.

Hay varios motivos para hacer esa excursión y no son menores los que suponen una experiencia al aire libre, la práctica deportiva o disfrutar de la gastronomía de algún establecimiento, pero la razón por la que lo resaltamos aquí es, sobre todo, la de las espléndidas vistas que ofrece su mirador: es asomarse a la barandilla y poder ver el casco antiguo, la inconfundible estampa del Guggenheim, la silueta de la Torre Iberdrola y otros puntos descollantes.

Pero eso no es todo. Otra de las razones para elegir pasar una mañana en Artxanda es el funicular que lleva hasta la cima. En realidad no es obligatorio ni necesario usarlo, pues también se puede subir en coche o incluso andando, pero hablamos de experiencias curiosas y no cabe duda de que ésta lo sería. Su punto de partida es la Plaza del Funicular, cerca del Puente Zubizuri, en la intersección entre las calles Castaños y Múgica y Butrón.

No es una atracción nueva, pues fue construida ya en 1915 con la idea de conectar la urbe con el casino, que se ubicaba precisamente en el monte. aunque se la sometió a una reforma total en 1989. Tampoco se trata de un viaje largo porque sólo recorre 770 metros; eso sí, cuesta arriba, salvando un desnivel de 226,49 metros con una pendiente del 44%. Como cubre esa distancia a una velocidad de 5 metros por segundo, en 3 minutos llega a su destino.

En éste hay un parque con dos grandes esculturas, una de las cuales es una pieza de engranaje del vehículo y otra un monumento en memoria de las víctimas de la Guerra Civil (el funicular fue bombardeado en 1938). El horario es de 7:15 a 22:00 (los festivos abre una hora más tarde) y sale cada cuarto de hora; tiene capacidad para 70 pasajeros. El billete de ida y vuelta cuesta 3,25 euros, aunque hay diversas tarifas.

Imagen: Sannicolasdeugarte en Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

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Una visita a las cuevas mallorquinas de Campanet

viernes, 14 de septiembre de 2018 Comments off

Es casi seguro que quien reserve un vuelo a Palma de Mallorca para pasar sus vacaciones en la isla, llevará en su agenda el acercarse a ver alguna de las famosas cuevas que horadan la costa oriental y que tienen sobrado renombre: Artá y el Drach. Ahora bien, no son las únicas; quien ya las haya visto y sea aficionado a esos sitios tiene otro nombre para apuntar en la lista. Se trata de las Coves de Campanet.

Éstas no se encuentran en la parte este sino en el norte y bastante hacia el interior, en la localidad homónima. Es un valle en un entorno privilegiado porque todavía conserva el sabor del paisaje rural mallorquín. Concretamente están en la ladera meridional del Puig de Sant Miquel, en plena Sierra de Tramontana, pese a lo cual no es difícil llegar hasta allí: saliendo de Palma sólo hay que seguir la Autopista Palma-Sa Pobla-Port d’Alcudia, pasar el municipio de Inca y tomar la salida 37.

Una vez allí, el llamado Camí de Ses Coves permite acceder a esa maravilla geológica de 3.200 metros cuadrados de superficie y 16.000 metros cúbicos de volumen que se extienden a 50 metros roca adentro, abriendo galerías, salas y recovecos decorados por la Naturaleza con su habitual genio, a base de estalactitas, estalagmitas, formaciones diversas de caprichoso aspecto, un lago…

Así, el recorrido, que alcanza unos 400 metros a cubrir en aproximadamente 40 minutos, es un auténtico recreo para la vista. El agua ha moldeado la piedra calcárea y el Hombre ha sabido optimizar esa belleza natural de los espeleotemas gracias a la pareidolia, de manera que el visitante va pasando por una Sala Romántica, una Sala del Lago, un Castillo Encantado, una Sala de la Palmera, una Capilla de la Virgen, un Salón Rojo, unos Elefantes Blancos, una Ciudad Encantada y una Cascada Sonora, llamativos rincones iluminados adecuadamente para acentuar sus matices.

Además, hay que reseñar dos curiosidades relacionadas no con la roca sino con la fauna. Primero, las cuevas albergan pequeñas especies endémicas: desde el Henrotius jordai, un escarabajo ciego y carnívoro, hasta Megajapyx espanoli, otro artrópodo sin ojos, pasando por varios tipos de Chthonius, arácnidos.

Y segundo, el descubrimiento de la gruta (en 1945, durante unas prospecciones de agua) estuvo acompañado del hallazgo en su interior de restos fósiles de Myotragus balearicus, un bóvido que era endémico de Mallorca y Menorca en la Prehistoria hasta que se extinguió hace 4 milenios con la llegada del Hombre a las Baleares.

Las Cuevas de Campanet llevan 12 millones esperando su momento estelar y éste ha llegado. Abren todo el año de 10:00 a 17:30 (invierno) y de 10:00 a 18:30 (verano). La entrada cuesta 15 euros (8 los niños) y cuenta con aparcamiento, cafetería y tienda de recuerdos.