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El Arco del Triunfo de París

lunes, 3 de agosto de 2009

Vuelos a París

Este año se celebra el segundo centenario de una serie de batallas que caracterizaron la convulsa época napoleónica. Muchas de ellas se libraron en España, como Medellín, Puente Sampayo, Talavera, Almonacid, Ocaña o la caída de Zaragoza; otras en territorio europeo, como Wagram o Aspern-Essling. Ésta última fue una derrota pero la mayoría terminaron con victoria francesa, engordando el impecable currículum de Napoleón Bonaparte como genio militar.

En 1805, tras ganar brillantemente en Austerlitz, el Emperador decidió levantar un arco de triunfo a la manera romana bajo el que pudieran desfilar la gloriosa Grande Armée y recordara a todos su invencibilidad. Así fue como se gestó la construcción del monumento que hoy se erige en la parisina plaza de la Estrella-Charles de Gaulle, al final de los Campos Elíseos, y cuyas obras no terminarían hasta 1836, bajo el reinado de Luis Felipe de Orleáns.

Cincuenta metros de alto y casi otros tantos de ancho acogen un imponente friso que representa a las tropas francesas partiendo al combate (fachada) y regresando (posterior). Sobre él hay treinta escudos, cada uno con el nombre de una victoria de Bonaparte. Debajo, varios recuadros escenificando en bajorrelieve momentos de las más famosas y, adosados a cada uno de los cuatro pilares, grandes relieves esculpidos mostrando la Partida de los Voluntarios de 1792, el Triunfo de Napoleón en 1810, la Resistencia de 1814 y la Paz.

Bajo el Arco, rodeada por estelas en las que se leen los nombres de todos los oficiales del Ejército de Napoleón (destacando los de los mariscales) y un fuego siempre encendido, se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido, lugar de reposo eterno de un combatiente francés de la Primera Guerra Mundial no identificado. Por este lugar desfilaron los Aliados en 1918 y en 1944 al liberar París. También aquí está la entrada al museo, desde donde se puede subir por una escalera espiral hasta la terraza, un privilegiado mirador con vistas a los Campos Elíseos, por un lado, y a La Défense, por el otro.

El 15 de agosto es la Asunción y en la capital francesa también es fiesta: una buena ocasión para coger uno de los múltiples vuelos baratos a París y contemplar este peculiar monumento.

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