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Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

lunes, 26 de octubre de 2009

vuelos baratos a Madrid

Aunque no está en el casco urbano de la capital hay una visita turística cultural que te recomendamos no perderte cuando aproveches la gran oferta disponible de vuelos baratos a Madrid. Se trata del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, ubicado en la Sierra de Guadarrama pero al que puedes llegar en poco tiempo en coche o tren desde Madrid.

Era oportuno hablar de este impresionante lugar habida cuenta que el sábado 31 de octubre es San Quintín y la batalla del mismo nombre fue la causa directa de la fundación del monasterio, pese a que en realidad se celebró el día de San Lorenzo (de ahí el nombre). En 1557 un ejército español derrotó estrepitosamente al francés de Enrique II como represalia por el intento de éste de invadir los territorios de Felipe II en Italia. El camino hacia París quedó expedito para los Tercios pero se prefirió no arriesgar a una ocupación del país. Dos años después una nueva derrota francesa en Gravelinas obligó al monarca galo a ceder la Paz de Cateau-Cambresis que daba la hegemonía continental a España, pero ésa es ya otra historia. El caso es que Felipe II, mandó construir un gran monasterio que le sirviera también de residencia y panteón para conmemorar aquella primera victoria frente a la ciudad de San Quintín.

Las obras no terminaron hasta 1584 pero se convirtió en todo un modelo estilístico para la arquitectura española de entonces. El sobrio herreriano, versión nacional de la moda renacentista, se impone en su aspecto exterior ya desde la propia fachada. Juan de Herrera, el arquitecto que dio nombre a la tendencia, había sido el encargado de sustituir al original, Juan Bautista de Toledo, a la muerte de éste en 1567. Es inacabable la lista de simbolismos y alegorías de un edificio creado siguiendo incluso pautas mágicas y esotéricas: desde el propio lugar elegido, en medio de la nada, hasta el número de ventanas que horadan sus muros (2673), pasando por el modelo elegido para su planta (el Templo de Salomón) o las leyendas terroríficas sobre un misterioso perro negro que aullaba todas las noches a la luz de la luna durante la construcción. No en vano el propio Rey coleccionaba libros sobre alquimia y otras artes oscuras en su biblioteca.

Una biblioteca de la que no se sabe si es más impresionante su preciosa bóveda pintada al fresco por Tibaldi o los 40.000 volúmenes que la componen (entre los que destacan las Cantigas de Alfonso X el Sabio y otros incunables que se salvaron de un grave incendio en el siglo XIX) y que es una de las dependencias recomendadas. Otra sería el punto central del edificio, la Basílica, que es la que caracteriza la imagen principal del sitio con su gran cúpula; dentro hay que ver el retablo y las estatuas doradas de Carlos I y Felipe II, obra de los escultores León y Pompeo Leoni. El altar mayor puede verse también desde la habitación de Felipe II, en el segundo piso, una estancia que llama la atención por su austeridad. En el primer piso hay un Museo de Pintura con obras de las escuelas flamenca, italiana y española y más abajo está otra de las dependencias estrella: el Panteón Real, con los ataúdes de todos los reyes españoles y las reinas que tuvieron descendencia. En la escalera que baja a este elegante mausoleo de mármol hay una sencilla puerta que da al llamado Pudridero, donde se depositan durante un tiempo los cadáveres de las familias reales para su descomposición previa al enterramiento definitivo.

No se acaban ahí las maravillas (El Escorial era conocido en su tiempo como la Octava maravilla del mundo), pues en 1984 fue declarado Patrimonio de la Humanidad: la Sala de Batallas; el Palacio de los Borbones; el fresco de La Gloria de Lucas Jordán, en la escalera principal; el Patio de los Evangelistas… ¿Merece o no la pena ese vuelo a Madrid?

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