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Santos y Difuntos en Santiago de Compostela

jueves, 29 de octubre de 2009

vuelos baratos a Santiago de Compostela

Como sabes, este fin de semana se celebran dos festividades unidas en el calendario: el Día de Todos los Santos, establecido por el benedictino San Odilón para honrar a aquéllos que no cabían en el calendario, y el Día de Difuntos, evento con claro origen pagano. Normalmente la primera es no laborable, lo que suele dar juego a la hora de formar puentes y organizar un fin de semana largo. Pero este año cae en domingo, por lo que tu búsqueda de vuelos baratos no podrá ser a un destino demasiado lejano.

Así que, puesto que hablamos de muertos, ritos ancestrales y otras costumbres similares ¿qué lugar más adecuado que Galicia? Si optas por buscar vuelos baratos a Santiago de Compostela en una hora de vuelo llegarás al aeropuerto, situado apenas a diez kilómetros de la ciudad. Y ya puedes meterte de lleno en el ambiente, con las niebla reptando entre los callejones medievales y los peregrinos pululando por la plaza del Obradoiro empapados por la pertinaz lluvia. Precisamente en la parte trasera de la catedral hallarás la plaza de Quintana, donde se enterraban los cadáveres hasta el año 1780, concretamente en la parte inferior, llamada Quintana de Mortos para diferenciarla de la superior, la Quintana de Vivos. Está delimitada por la emblemática Torre del Reloj, el convento fundacional, la primera Casa Consistorial y el cementerio de Canónigos. A principios del siglo XIX se empezó a imponer la medida de inhumar fuera de las iglesias por razones higiénicas y sanitarias -el mismísimo José Bonaparte dictó leyes en ese sentido-, con lo cual se trasladaron las inhumaciones al camposanto de Santo Domingo de Bonaval, construido en 1847.

En 1893 se quedó pequeño y hubo que hacer otro. Así nació el cementerio de Boisaca, vigente hasta los años setenta de la siguiente centuria y hoy en fase de ampliación. Boisaca era el lugar de descanso eterno para todo el concejo de Santiago de Compostela, con lo que todas las clases sociales acababan allí juntas… pero no revueltas. Se establecieron tres categorías de tumbas, nichos aparte, hoy fácilmente reconocibles por su boato (los panteones familiares) o su modestia. También se estableció un cementerio civil, actualmente decorado con un monumento a los fusilados durante la Guerra Civil, y un centro de incineración.

Boisaca tiene dos huéspedes de gran repercusión mediática. Allí está enterrado Ramón María del Valle-Inclán, bajo una lápida sobre la que los admiradores suelen depositar flores y cuartillas con poemas. Pero también yace un cadáver cuya identidad fue un misterio durante veinte años, originando las teorías más estrambóticas; hace poco fue finalmente reconocido gracias a los análisis de ADN y resultó ser un joven desaparecido arrollado por un tren. Las últimas noticias relacionadas con este cementerio tienen un tinte esperpéntico que hubiera encantado a don Ramón María: aluden a la burocracia que impide a los estudiantes de Medicina llevarse huesos para estudiar anatomía, por lo que deben ir preguntando por otros camposantos.

Vamos a terminar de forma dulce. En estos días no sólo existe la tradición de llevar flores a las tumbas y rezar por las almas de los fallecidos; también se degustan huesos de santo -mazapanes rellenos de yema o cabello de ángel- y buñuelos -bolas de harina y leche frita rellenas de crema-. También es la época del Magosto, que celebra el inicio del año desde tiempos inmemoriales asando castañas y llega hasta el 11 de noviembre, San Martín.

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