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El MOMA de Nueva York

Lunes, 16 de noviembre de 2009

Tim Burton exhibit MOMA T 003 El MOMA de Nueva York

Hay una cosa curiosa que debes saber si reservas alguno de los vuelos baratos a Nueva York. Algunos de los museos de arte más importantes de la ciudad deben su origen a las grandes fortunas. Es lo que tiene ser rico: mientras la gente común colecciona sellos o lo que regalen por entregas los periódicos ellos llenan su salón con obras maestras. El Museo Guggenheim nació así, por iniciativa del potentado Solomon Guggenheim, y el Museo Whitney fue fruto de la señora Gertrude Vanderbilt Whitney. Así que la esposa de John D. Rockefeller, Abby, no quiso quedarse atrás y para disgusto de su marido, que tenía una bien ganada fama de tacaño, se dedicó a reunir una fabulosa cantidad de obras de arte moderno. Si al magnate del petróleo le pesaba dilapidar así el dinero, más aún al ver que a Abby le iban las vanguardias, con sus raras creaciones (podía soportar la Noche estrellada de Van Gogh pero Las señoritas de Avignon, de Picasso, era harina de otro costal). Finalmente acordaron sacarlas de su casa y fundar el Museum of Modern Art (MOMA) en compañía de otras amigas filantrópicas, Lillie P. Bliss y Mary Quinn Sullivan. Destino de millonarios.

Dos millones costó comprar unos terrenos en plena depresión (era 1929) y levantar la que sería primera sede. Diez años después, con la Segunda Guerra Mundial a las puertas, se trasladó a su ubicación actual, en el 11 West 53 St. del Upper Midtown de Nueva York. Desde entonces se sucedieron varias reformas: en 1951 se añadieron dos alas y en los años sesenta se amplió con los edificios de alrededor. La más importante, empero, fue la de 1981, que permitió duplicar el espacio disponible y exponer las últimas corrientes del siglo XX: Cubismo, Expresionismo, Por-art… Eso sí, a costa de una gran polémica, pues para financiar las obras se permitió construir una torre de 42 pisos para apartamentos, algo que no sólo rompía con la estética de la calle (edificios pequeños de ladrillo) sino que además era de dudosa legalidad.

Y, pese a todo, el museo necesitaría cuatro veces más espacio para poder exponer todos los cientos de miles de piezas que componen sus fondos. Se componen éstos de pintura de los siglos XIX y XX (Van Gogh, Toulouse-Lautrec, Matisse, Giorgio de Chirico, Picasso, Miró, Pollock, Andy Warhol…), escultura (Brancusi, Moore, Rodin… Especialmente recomendable el jardín de las estatuas) y piezas de artesanía de Tiffany’s, más cerca de un millar de películas (clásica y noveles) y tres millones de fotografías. Porque una de las características fundamentales del MOMA es no haberse limitado a juntar piezas de arte ortodoxas, sino abrir sus puertas a otras manifestaciones artísticas; por eso ha servido siempre de modelo para otros museos y tiene una sala dedicada a arquitectura y diseño, otra a grabados y libros ilustrados y otra a dibujos, además de una exclusiva para fotografías y otra para proyección de filmes.

Ya puedes ir consultando el buscador de vuelos si eres un fan, porque en la de exposiciones temporales se inaugura el próximo 22 de noviembre -hasta el 26 de abril de 2010- una muestra sobre el director cinematográfico Tim Burton: bocetos, cortometrajes, story-boards, muñecos, vestuario de sus películas, etc.

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