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El barrio de Boca, en Buenos Aires

lunes, 30 de noviembre de 2009

vuelos baratos a Buenos Aires

Aunque tú probablemente llegarás aprovechando los viajes baratos que se ofertan en invierno, la mayoría de los emigrantes que llegaban al barrio de Boca en la segunda mitad del siglo XIX lo hacían en barco. No en vano éste fue el puerto de Buenos Aires, conocido como Puerto de los Tachos, desde que Pedro de Mendoza fundó la ciudad en 1536 hasta que la poca profundidad de las dársenas obligó a construir un nuevo muelle de más calado en lo que ahora se llama Puerto Madero
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Con semejante afluencia de españoles, italianos, turcos, yugoslavos y demás nacionalidades no es de extrañar que el lugar fuera viendo desplazados sus saladeros y curtidurías por las viviendas que levantaban los recién arribados, para las que echaban mano de los materiales que encontraban: chapa acanalada de zinc y madera. Construidas sobre pilotes para librarse de las frecuentes inundaciones (muchas incluso tenían un bote amarrado a la puerta), albergaban a varias familias en torno a un patio y servicios comunes, recibiendo el nombre de Conventillos. Dos son sus características más reconocibles: por un lado, la apertura de ventanas allá donde hicieran falta, sin seguir ningún canon estético ni legal; por otro, la pintura de las fachadas en vivísimos y múltiples colores, resultado de utilizar las sobras que dejaban los calafates de los navíos.

No fue la única aportación de aquellas gentes. La mezcla de lenguas originó un dialecto particular, el lunfardo, mezcla de italiano y español, que eran mayoría. Precisamente a los boquenses se les llama xencizes, palabra derivada de «genoveses», que eran los más bundantes hasta el punto de que en 1882, con motivo de conflictos laborales, llegaron a intentar una fallida independencia con su propia bandera y todo. Su lugar de reunión, la Plazoleta de los suspiros, se llama hoy la Vuelta de Rocha porque está en un meandro del río Matanza, más conocido como Riachuelo (a su vez La Boca se llama así porque éste vierte sus aguas al río de la Plata). Viejos puentes de hierro y desvencijados barcos pesqueros son testimonio de otros tiempos suplantados hoy por una nueva fuente de riqueza: el turismo.

Efectivamente, un calle de apenas cien metros, Caminito, tiene la mayor densidad de turistas por metro cuadrado de Argentina. Inmortalizada por la letra de un tango, su suelo empedrado acoge montones de tiendas de souvenirs, artistas callejeros y puestos de artesanía. Los domingos suena el bandoneón y se bailan tangos al aire libre; al fin y al cabo allí nació esta peculiar danza, entre 1850 y1890, rápidamente condenada por impúdica. El pintor neoimpresionista Benito Quinquela Martín inmortalizó todas estas escenas cotidianas y costumbristas en sus lienzos, hoy expuestos en un museo que lleva su nombre.

Aunque quizá para muchos el nombre de Boca les evoque simplemente el fútbol, tanto al club Boca Juniors, fundado en 1905, como su estadio. Nadie lo conoce por su nombre oficial, Alberto José Armando, sino como la Bombonera, por la forma peculiar de sus altas gradas.

Abundan los vuelos baratos a Buenos Aires en estas fechas. Aprovecha que no es difícil encontrarlos desde casi todas las ciudades españolas para disfrutar del verano austral por poco más de 600 euros.

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