Inicio > Madrid > La Plaza Mayor de Madrid

La Plaza Mayor de Madrid

lunes, 21 de diciembre de 2009

vuelos baratos a Madrid

Estamos ya en las dos últimas semanas del año. Con este motivo las plazas de muchas ciudades de Europa acogen ferias navideñas en las que se pueden comprar todo tipo de artículos típicos de estas fechas: gorros de Papá Nöel, cornamentas falsas de reno o abetos de Navidad -sintéticos o de verdad- con toda su correspondiente decoración de bolas, luces y espumillón, etc. Si tomas uno de los vuelos baratos a Madrid encontrarás varios mercadillos por la capital pero el más grande es el de la Plaza Mayor; cualquier cosa que necesites para montar un belén la encontrarás en alguno de sus 104 puestos: figuras, casas, musgo, agua artificial…

La Plaza Mayor es única por su armonía de conjunto. Se construyó por orden del rey Felipe III bajo la dirección de Juan Gómez de Mora, discípulo de Juan de Herrera (autor de El Escorial) sobre el antiguo mercado del Arrabal. Los trabajos sólo duraron dos años y en 1619 estaba lista, presentando un sobrio estilo castellano, rectangular, con soportales en todo el perímetro, y tres grandes accesos abovedados con nombres de oficios: Cuchilleros, Bordadores… Ya se habían instalado casi 4.000 familias cuando se inauguró oficialmente en mayo de 1620 con la celebración de la beatificación del patrón de Madrid, San Isidro. Desde entonces se convirtió en el lugar oficial para eventos masivos: desde corridas de toros (el duque de Buckingham estuvo a punto de perecer corneado en una durante una visita) a fiestas populares pasando por los frecuentadísimos Autos de Fe (Francisco Ricci pintó uno celebrado en esta plaza); incluso acogió alguna que otra ejecución, como la del secretario del rey, Rodrigo Calderón, ese mismo año (“Tienes más orgullo que don Rodrigo en la horca” es una expresión que perdura por la valentía con que afrontó su muerte).

A lo largo de su historia este emblemático lugar sufrió varios incendios que obligaron al arquitecto Juan de Villanueva a realizar algunas reformas y darle el definitivo aspecto actual, con algún retoque posterior (los tejados de pizarra son de 1961). La Casa de la Panadería concentra lo mejor de la decoración exterior, con sus muros pintados al fresco. Su granero, enmarcado por dos torres angulares, se convirtió en el balcón Real desde donde el monarca presenciaba los espectáculos antes mencionados, mientras que la nobleza ocupaba otros como los de la Casa de la Carnicería; sin embargo sólo tenían derecho de uso y pagando su alquiler, pues las viviendas pertenecían al pueblo llano.

Cuando pase la Navidad y se retiren los tenderetes del mercadillo, recobrará protagonismo la estatua ecuestre de Felipe III situada en el centro de la plaza. Y volverá el mercado de filatelia y numismática de los domingos para unirse a los comercios tradicionales que aún resisten (¡hay sombrererías!) y las terrazas de los restaurantes. En fin, una visita casi forzosa para la que no existen excusas: recuerda que a Madrid hay muchas ofertas de vuelos.

Categories: Madrid Tags:
Comentarios cerrados.