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Málaga en Semana Santa

jueves, 25 de marzo de 2010

vuelos baratos a Málaga

Andalucía muestra en Semana Santa la cara más tópica pero también la más honda y sentida. Basta tomar uno de los vuelos baratos a Málaga para poder comprobarlo. En esta ciudad el evento se vive con la misma devoción que en las otras pero con un toque especial de alegría y entusiasmo que lleva a los espectadores de las procesiones a prorrumpir en aplausos, saetas y gritos de emoción ante los pasos. Al fin y al cabo, siguiendo esa costumbre local tan peculiar de poner sobrenombres a todo -como el de Manquita adjudicado a la Catedral, por ejemplo-, el de Málaga es la Cantaora.

Color, música, barroco, majestuosidad… Todos estos conceptos se mezclan en la Semana de la Pasión de Cristo malacitana para revivir un ritual espectacular que cobró forma hace ya más de medio milenio, cuando los Reyes Católicos conquistaron la urbe a los musulmanes e impusieron la costumbre de las procesiones. Era el año 1487 y los habitantes, quizá por aquello de ser los últimos en incorporarse, parecieron empeñados en demostrar más religiosidad que nadie. Desde entonces no ha hecho más que aumentar el número de cofradías y hermandades, empezando por las más antiguas –Hermandad del Cristo de la Vera Cruz, del siglo XV, y Archicofradía del Cristo de la Sangre, del XVI- hasta alcanzar las cuarenta y una actuales, la mayor parte de las cuales se reúnen en la Agrupación de Cofradías desde 1921.

Son estas agrupaciones de penitencia las que protagonizan el evento y atraen el turismo procesionando cada una con su propio itinerario desde su sede en dirección al recorrido oficial común, el que empieza en la Alameda Principal, sigue por la rotonda del Marqués de Larios y la calle del mismo nombre y termina en la calle Granada. Algunas hacen una estación de penitencia en la Catedral; no todas porque hay cofradías cuyos tronos -éste es el nombre que se da en Málaga a los pasos- no caben por la puerta de la verja, especialmente los que representan a la Virgen. Y es que una característica que singulariza la Semana Santa malacitana es precisamente el enorme tamaño de estas plataformas, alguna de las cuales tiene 3 metros de ancho por 5 longitud y alcanza las 5 toneladas: hasta 250 hombres de trono (cofrades) son necesarios para elevarlas a ritmo del tañir de una campana que maneja el mayordomo de trono. Otra peculiariedad es que las tallas están hechas con un original y particularísimo estilo denominado Escuela malagueña, inaugurado por el artista barroco Pedro de Mena. Lamentablemente, muchas se perdieron en incendios en los años 1931 y 1936.

Las procesiones más importantes son los días santos pero es especialmente entrañable la que se hace el Domingo de Ramos, jornada inaugural de la Semana. Recibe el nombre de la Pollinica y en ella participa un gran cortejo de niños. Todas ellas, sin embargo, forman una fiesta única que fue declarada De interés turístico internacional en 1965 y a la que aún se puede asistir, pues siempre hay vuelos de última hora.

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