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La Avenida de Mayo

lunes, 17 de mayo de 2010

vuelos baratos a Buenos Aires

Como se comentó en el último post, Mayo de 2010 es una fiesta para Argentina al conmemorar sus doscientos años de independencia. Cualquiera que reserve alguno de los vuelos a Buenos Aires podrá comprobar que el nombre de este mes es casi omnipresente en la capital porteña pero si hay un lugar que resalta por su carácter emblemático, quizá deba ser la Avenida de Mayo.

En 1884 el Congreso argentino decidió abrir una gran avenida que conectara la plaza donde se alzaba su sede, a la altura de las calles Entre Ríos y Callao, con la de Mayo, en la que se ubica la Casa Rosada (palacio del Gobierno): un kilómetro y medio de longitud por ciento treinta metros de anchura -pues la flanquean dos carriles laterales, Hipólito Irigoyen y Avenida Ribadavia- que la convertirían en el eje principal urbano, dando el conjunto fuste a la que entonces era una ciudad más bien poco vistosa. Según el diseño realizado en 1895, haría falta demoler más de una treintena de manzanas para poder situar las anchas veredas adornadas con plátanos y los edificios monumentales debían dar a Buenos Aires el empaque que le faltaba.

La apertura se hizo el 8 de julio de 1894 con una gran procesión nocturna iluminada por cientos de antorchas pero, dado su tamaño, las obras se prolongaron durante décadas, culminándose ya en los años sesenta del siglo XX. Todavía en los ochenta se le añadieron conexiones con la autopista, lo que obligó a rediseñar la Plaza de la Constitución, demoliendo más bloques entre Cerrito y Carlos Pellegrini (una cuadra, medida equivalente a ciento diez metros cuadrados, más o menos) y trasladar a miles de habitantes. Así nació la transversal Avenida Nueve de julio.

La Avenida de Mayo no debía ser sólo la arteria principal sino el centro cultural y comercial, de ahí que, a lo largo de diez cuadras, fueran erigiéndose hoteles de lujo, imponentes teatros (Nacional), cafés de prestigio (Tortoni, Los 36 billares, Confitería London City), sedes de periódicos (La Prensa, actual Casa de Cultura) y palacetes residenciales (Palacio Bardo, en su momento el más lato de la ciudad y el que contó con el primer ascensor; Palacio Urquiza Anchorena; Palacio Vera…) que tomaban París como modelo (igual que en todas partes por aquel tiempo) y aplicaban el Art Nouveau a la decoración de la arquitectura: estatuas, cúpulas, leones de piedra, balcones de forja… Aún se usan vagones del Metro de 1913, lo que atrae a los turistas.

Sin embargo los tiempos cambian y en 1997 hubo que declarar la avenida Lugar Histórico Nacional para proteger su arquitectura, dado que en los años cincuenta había empezado a decaer, dando paso a derribos y construcción de edificios modernos. El PRAM (Proyecto de Revitalización de la Avenida de Mayo), en el que participaban la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Comisión del Quinto Centenario, salvó el patrimonio y permitió que los ciudadanos y, por ende, los turistas, puedan disfrutar aún de este singular espacio con su aspecto original.

Para comprobarlo basta con reservar alguno de los muchos billetes de avión disponibles y verlo en persona.

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