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Las carreras de Ascot

jueves, 10 de junio de 2010

vuelos baratos a Londres

La semana que viene, del martes 15 al sábado 19, es un buen momento para aprovechar los vuelos baratos a Londres y hacer una excursión hasta la cercana localidad de Berkshire: empiezan las carreras de Ascot, un espectáculo hípico que ha conseguido atraer la atención del turismo por razones diferentes a las deportivas. Los caballos pueden tener tirón para algunos pero lo que ha dado fama mundial a Ascot es el Ladies Day, el día de las Damas, jueves en que se exhiben los sombreros y pamelas más extravagantes que cabe imaginar.

El lugar se llamaba originalmente East Cote, allá por el siglo XVIII, cuando la reina Ana lo eligió por su cercanía al Castillo de Windsor, a pocas millas de Londres, para organizar una carrera de caballos. Se levantaron las correspondientes instalaciones y en agosto de 1711 siete jinetes lucharon por conseguir las cien guineas de premio, inaugurando sin saberlo lo que habría de ser una gran tradición. De hecho ya forma parte de la temporada hípica, pues este hipódromo elíptico que fue remozado entre 2004 y 2006 en medio de críticas (se le añadió una importante zona comercial y se dijo que las nuevas gradas tienen peor visibilidad) acoge 25 competiciones anuales, de las cuales 9 son con obstáculos (de octubre a abril) y 16 son lisas (entre mayo y septiembre).

La tradicional pasión británica por las apuestas hace que visiten el lugar hasta 300.000 personas cada año, esperanzadas de llevarse algún pellizco de los millones de libras que hay en premios. Pero, sobre todo, por aportar su cuota de ausencia de complejos para exhibir los famosos sombreros, que también se ha convertido en tradición. Lo curioso es que, junto a esta costumbre tan divertida como estrafalaria, hay unas estrictas normas de vestir que exigen decoro so pena de no poder pasar. Los caballeros deben llevar chaqueta y corbata, postergando la ropa informal como vaqueros o polos; y si usan chaqué gris con sombrero de copa, mejor que mejor. Este Dress code, que dispone de un teléfono al que se puede consultar para “evitar cualquier decepción del día”, llega a extremos rebuscados, casi absurdos, con las mujeres: las faldas no deben subir más de 5 centímetros por encima de las rodillas, los tirantes del vestido tendrán un grosor mínimo de 2,5 centímetros, nada de enseñar ombligos u hombros… Los escotes no deben ser excesivos, aunque no hay especificaciones; sí las hay en cambio respecto a la ropa interior, que es obligatoria (!).

Por supuesto, al legislador no se le debió ocurrir escribir nada sobre los sombreros, que han desplazado la atención de los caballos. Al menos para un sector que, desde luego, no tiene acceso a las gradas superiores, que son para la high society, y mucho menos al Royal enclosure, el palco real, debiendo conformarse con el graderío inferior. También preferirán su pinta de cerveza al champán que se sirve a los otros; si acaso, una jarra de pimms, bebida estival por excelencia.

Quien quiera vivir una anécdota especial en su viaje a Inglaterra tiene ahora la ocasión. A buscar vuelos económicos.

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