Las Galerías Lafayette de París
Hoy terminan oficialmente las rebajas pero quienes hayan reservados vuelos baratos a París no viajan con la intención de buscar chollos de ropa sino para hacer turismo. Ahora bien ¿es posible combinar ambas cosas? Pues sí, pues para eso están las espléndidas Galerías Lafayette, el mayor centro comercial del mundo occidental.
Ubicadas en el bulevar Haussmann, justo detrás del Teatro de la Ópera Garnier, son realmente grandes, con 65.000 metros cuadrados distribuidos en 7 plantas y un sótano que reciben a 55.000 visitantes diarios, 20 millones al año. Las fundaron en 1893 dos primos, Théophile Bader y Alphonse Kahn, en lo que entonces era la rue La Fayette, una excelente zona comercial que pronto les supuso una gran afluencia de clientes y poder realizar sucesivas ampliaciones comprando los inmuebles aledaños. El conjunto se concluyó en 1912 y su éxito queda representado en las sucursales abiertas en ciudades como Berlín o Nueva York y en los espectáculos que organizaba, como aquel de 1950 en que se contrató a la cantante Edith Piaf, colapsando el público las calles de los alrededores.
Las Galerías Lafayette de París tienen para sus clientes boutiques pret-a-porter para hombre y mujer, zapatería, una joyería exquisita, perfumería con la garantía francesa, sección de comestibles, panadería-pastelería con delicias y bombones, una selección de 1.800 vinos y tres restaurantes de diversos estilos: el fast-food McDonalds, el japonés Café Sushi y el prestigioso Maxim’s. Huelga decir que este último no es para cualquier bolsillo, para no desentonar con el alto nivel de precios de todo el centro. No, aunque celebren traten de atraer más clientela celebrando pases de modelos, curso, talleres y degiustaciones de gastronomía nacional. Incluso pagando con la tarjeta de El Corte Inglés, que al parecer admiten.
Pero la gran baza del lugar no son sus productos, al menos para el turista. Ni siquiera los preciosos escaparates llenos de imaginación y arte. Lo que impele a acercarse a miles de visitantes con sus cámaras fotogáficas preparadas (se permite hacer fotos) es la belleza de su decoración interior, especialmente de su patio central, que en Navidad ocupa un gigantesco árbol de Navidad. El espacio aparenta el patio de un gran teatro, con palcos llenos de molduras y dorados a los que corona una magnífica cúpula a 33 metros de altura. Ésta, diseñada en 1906 por Ferdinand Chanut, presenta un estilo neobizantino con estructura de hierro y luminosa cristalera art nouveau. Y, desde la terraza de la octava planta, hay espléndidas vistas del Sagrado Corazón y la Torre Eiffel.
Y, si a todo esto se le suma el coincidir con las rebajas, mejor que mejor. Por si acaso, ayudan los billetes de avión baratos.
