La verbena de San Cayetano
Agosto es un mes verbenero en la capital de España. Quien coja alguno de los vuelos baratos a Madrid estos días se encontrará una ciudad que empalma, una tras otra, tres fiestas de barrio: empieza el día 7 con la Verbena de San Cayetano, sigue luego la de San Lorenzo y culmina el día 15 con la más famosa, la Verbena de La Paloma.
San Cayetano de Thieve fue un noble veneciano del siglo XV que tomó los hábitos y dedicó su vida a los más necesitados, para los que construyó varios hospitales. Canonizado por la Iglesia, Madrid erigió un oratorio en su nombre en la calle Embajadores, allá por el año 1633. Este lugar fue sustituido en 1869 por una iglesia, entonces conocida como de la Orden de Teatinos, que es la que aún está allí. Faltó poco para que desapareciera en 1936, cuando un incendio arrasó su interior destruyendo todas las obras de arte que se le habían incorporado desde otro templo, el de San Millán. Pero el fuego no derribó los muros y pudo reconstruirse en 1960.
Hoy es el centro de los actos religiosos de estos días de fiesta, que se resumen en dos tradiciones: acudir por la mañana a besar el pie izquierdo de la imagen del santo y, por la tarde, tras la misa, sacarlo en procesión por la zona. Suele hacerse el recorrido Embajadores-Roda-Ribera de curtidores y Plaza de Cascorro, y la carroza se llena de flores para que los vecinos puedan coger una durante el trayecto, ya que se supone que trae suerte y trabajo.
La verbena llega por la noche en todo el barrio de La Latina. Si la Plaza de Cascorro, habitual centro del Rastro madrileño, hace las veces de recinto ferial, con chiringuitos, tómbolas, churrerías y casetas, no se quedan atrás en animación otras calles como las de San Cayetano, del Oso y de Cabestreros, decoradas con guirnaldas de banderines y farolillos que costea el propio vecindario con los fondos que recauda en rifas benéficas. Siguen viéndose chulapas ataviadas con vestido ceñido, mantón de Manila, clavel rojo en el pelo y pañuelo a la cabeza, del brazo de sus compañeros, gorra, chaqueta de cuadros y botines, bailando el chotis al son de un organillo. También siguen siendo populares la clásica limonada, los pasodobles, los campeonatos de mus y de rana, las chocolatadas gratuitas, los juegos infantiles y otras actividades; sin embargo, en horario nocturno son los conciertos de grupos de música moderna los que acaparan la atención de los jóvenes, que aprovechan para trasnochar a ritmo de cañas en los bares.
Así de castiza es la oferta de las verbenas madrileñas, de las que resalta la de San Cayetano, según dice la canción:
“Hay un lugar en el mundo donde Dios puso la mano
Madrid se llama ese sistio, y es en Madrid
la verbena más chula de San Cayetano”.
Para comprobarlo en persona sólo hay que recurrir al buscador de vuelos.
Foto: madridpedia.com
