Henri Rousseau en el Guggenheim de Bilbao
El Museo Guggenheim de la capital vizcaína suele engrosar las visitas aver el espectacular edificio con exposiciones temporales. Hasta el día 12 de septiembre ofrece ésta especial sobre el pintor Henri Rousseau, máximo exponente del estilo naif. Otro motivo, pues, para buscar vuelos baratos a Bilbao.
Rouseau (1844-1910), alias el Aduanero por haber trabajado mucho tiempo como funcionario de aduanas, fue objeto de burla por parte de sus contemporáneos, incapaces de entender aquel estilo aparentemente infantil, rígido, carente de perspectiva y totalmente antinatural en escorzos y colorido. Nadie se imaginaba que un día él se reiría de ellos desde los libros de Arte y los museos más prestigiosos al ser uno de los inspiradores técnicos del cubismo, el constructivismo y el dadaísmo; él, que nunca había pisado una escuela de pintura y empezó a practicar ya bastante mayor, con 40 años. De hecho la obra Una noche de carnaval, la primera que colgó en el Salón de los Independientes, es de 1886.
La muestra de Bilbao está co-organizada por la Fundación Beyeler, de Basilea, donde estuvo anteriormente durante tres meses. Consiste en 27 cuadros que pasan revista a la obra de Rousseau ordenándose en tres galerías por géneros. Las dos primeras salas reúnen quizá lo más característico del autor: sus lienzos fantásticos de luz nocturna y las selvas imaginarias llenas de fieras y vegetación exhuberante; allí está el famoso León hambriento atacando un antílope, por ejemplo. Pero también hay escenas costumbristas de París, en las que introdujo una personalísima técnica relacionada con la fotografía en cuanto a composición y encuadre, caso de La boda o Los artilleros.
La tercera sala está dedicada a retratos de amigos, sean individuales como el del Señor X (Pierre Loti) o grupales, como El coche del tío Junier. Y es que Rousseau, que murió pobre en un hospital, fue enterrado en el cementerio de Pere Lachaise con los gastos sufragados por ellos: Picasso, Signac, Brancusi (que esculpió la lápida), Apollinaire (autor del epitafio)…
Nadie puede poner excusas para ver esta exposición si es un devoto del pintor. El aeropuerto de Bilbao está muy bien conectado de un tiempo a esta parte gracias a los vuelos de bajo coste.
