El mercadillo hippie de Es Canar, Ibiza
Cabe imaginar que muchos vuelos baratos a Ibiza se cogen con la intención de vivir la loca noche discotequera en esos macrolocales de fiestas extravagantes con espuma, escenarios sumergibles y esferas luminosas. Es casi la imagen opuesta a la que era habitual hasta finales de los setenta, la de los hippies. Pero éstos, aunque en retroceso, aún resisten en algunos lugares de la isla. El mercadillo de Es Canar es uno de ellos.
Los hippies llegaron a Santa Eulalia des Riu hace más de treinta años, instalándose en un descampado para vender su artesanía. Por entonces no había allí más que un bar de nombre literario, El Hobbit, pero el auge del turismo pronto llevó a erigir una urbanización, Punta Arabí, cuyos blancos chalets bajo los pinos se mezclan los miércoles con los puestos de venta del mercadillo (es este día de la semana cuando abre, de 10:00 a 18:00) por serpenteantes senderos asfaltados. Como a 300 metros hay una pequeña playa y un puerto pesquero no falta quien define al lugar como una especie de parque temático ibicenco, máxime si se tiene en cuenta que los visitantes tienen a su disposición baños públicos, cabinas telefónicas, cajeros automáticos, 3 parkings de pago y hasta un servicio de guardería. Y hay un cierto parecido, es cierto, pues a la entrada se puede coger un plano para no perderse (con más de 400 puestos es el mayor mercadillo de Ibiza) y los hoteles organizan excursiones con su picnic incluido.
Por eso la asistencia es masiva, con cientos o miles de turistas ojeando y atascos inacabables para salir. Y por eso también brotan por doquier bares, restaurantes, pizzerías, grills y chiringuitos de todo tipo o se amenizan las tardes con conciertos como los que ofrecen la carpa La Chumbera y músicos por su cuenta, compartiendo improvisación con los inevitables mimos. Pero sobre todo son los productos artesanos los que atraen a la gente: bisutería, marroquinería, juguetes, calzado, ropa, jabones, madera tallada, perfumes, tatuajes, piercings, trenzas… Objetos de todo tipo, en suma, que para eso hay tantos vendedores (hay lista de espera para poder instalarse), aunque destacan los vestidos de algodón de un inmaculado blanco típicamente ibicenco y las muñecas de trapo reproduciendo payesas locales que fabrica un hippie francés.
Si se toma alguno de los billetes de avión baratos a la isla pitiusa entre abril y octubre el mercadillo de Es Canar espera con los brazos abiertos
