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Cuatro meses únicos para visitar el Palacio Farnesio de Roma

lunes, 7 de marzo de 2011

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¿Alguien ha reservado alguno de los vuelos baratos a Roma para viajar a la Ciudad Eterna con plazo hasta el 27 de abril? Si es así no debe dejar pasar una oportunidad única: visitar el Palacio Farnesio, un edificio magnífico que en su época estaba considerado una de las maravillas locales y al que, normalmente, el público no tiene acceso por ser la sede de la embajada francesa. Ahora abrirá de forma excepcional durante cuatro meses para celebrar el retorno a sus muros de más de 150 obras de arte que originalmente lo decoraban pero que terminaron repartidas por varios museos.

El palacio privado más grande la capital italiana, con su característica forma de cubo que le ha valido el sobrenombre de el Dado, está ubicado cerca del Campo dei Fiori y luce espléndidamente tras una profunda restauración llevada a cabo hace algunos años. Fue mandado construir a Antonio de Sangallo en 1510 por el poderoso cardenal Alessandro Farnese, que lo ampliaría en 1534 al convertirse en el papa Pablo III. El linaje de los Farnese o Farnesio incluía a otros tres cardenales y la reina Isabel, esposa de Felipe V de España. Por eso no es de extrañar que los mejores artistas colaboraran en el embellecimiento del edificio, entre ellos el mismísimo Miguel Ángel, que fue el encargado de rematarlo con el segundo piso, la cornisa y la escalera monumental.

Pero no fue el único. Luego también hicieron sus aportaciones Vignola y Giacomo della Porta. Y ahí están los espléndidos frescos del Salón de Música, obra de Annibale Carracci,los de la Cámara del Cardenal que pintó Volterra, los retratos familiares de Sánchez Coello y Tiziano, o las mencionadas obras que han regresado a su lugar de origen. Entre ellas los bustos del siglo I que daban nombre al Salón de los Filósofos, la estatua de Atalante cargando con el globo terráqueo (siglo II), el Hércules Farnesio, las estatuas de emperadores romanos y los dos Bárbaros prisioneros de 2,5 metros de altura, ambos de mármol, que flanqueaban la entrada del Gran Salón>.

Al salir de la visita se puede uno solazar con la curiosa plaza homónima, donde se alza el palazzo. Aunque es del siglo XVI, las pilas de granito de las fuentes son en realidad bañeras traídas de las termas de Caracalla y servían de burladero para protegerse cuando se celebraban fiestas con toros en la Roma moderna.

Foto: wikipedia

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