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Los arquetipos emocionales de Munch, en el Thyssen

viernes, 6 de noviembre de 2015

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Edvard Munch es uno de esos artistas a los que una sola obra ha bastado para entrar en la Historia. El grito, del que en realidad hay varias versiones, es un cuadro icónico, fácilmente reconocible incluso por los menos aficionados a la pintura y constituye todo un símbolo de la angustia vital que atenazaba a su autor. Pero éste tiene muchas más cosas, parte de las cuales se pueden ver en Madrid desde el pasado 6 de octubre.

Más concretamente en el Museo Thyssen-Bornemysza, que ha organizado la exposición Edvard Munch. Arquetipos en colaboración con el Munch Museet de Oslo. Comisariada por la encargada de Conservación de Pintura Moderna del museo, Paloma Alarcó, y el director de colecciones y Exposiciones de la institución escandinava, Jon-Ove Steihag, es el primer evento dedicado al pintor noruego en la capital de España desde 1984.

Son ochenta piezas, la mitad procedentes del Munch Museet pero el resto cedidas por otros de Europa y EEUU, caso del Nasjonalmuseet de Oslo, el MoMa neoyorquino, la Kuntsthaus de Zúrich, la Tate Gallery londinense o el Städel Museum de Frankurt. Con ellas se busca hacer un repaso a la trayectoria de Munch y su decisiva aportación al establecimiento del arte contemporáneo, con un papel a la altura de Cézanne, Van Gogh o Gauguin, entre otros.

Munch nació en 1864 y vivió una infancia muy difícil por la muerte de varios familiares y la presencia poderosa de un padre muy religioso, a resultas de lo cual su personalidad fue siempre tortuosa y desequilibrada. Tras abandonar la carrera de ingeniería, aprendió del pintor Christian Krohg y vendió su primer cuadro en 1881. Al principio estaba influido por el impresionismo imperante pero luego desarrolló su propio estilo, muy personal y que le encuadra en el simbolismo.

Viajó por Europa presentando cuadros que siempre escandalizaban por su tema y por su uso irreal del color pero siempre en un contexto de doble cara: polémica y éxito. El nazismo confiscó sus obras tras catalogarlas de degeneradas y él se exilió en EEUU, ya mayor, cuando era mundialmente reconocido y homenajeado. Sin embargo murió en soledad, de vuelta a su país en 1944.

Edvard Munch. Arquetipos está estructurada en nueve secciones temáticas concebidas como escenarios para la figura humana. cada una de ellas muestra obras de diversos períodos en las que quedan reflejadas los arquetipos emocionales a que se refiere el título de la muestra, tales como el amor, la melancolía, el deseo, los celos, la ansiedad, la muerte… Se podrá disfrutar de todo ello hasta el 17 de enero de 2016 siempre que, viajando de fuera, se busque algún vuelo a Madrid.

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