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Sobrevolar Nueva York en helicóptero

viernes, 22 de enero de 2016

vuelo a Nueva York

Volar es toda una experiencia. Como decía el inmortal Isaac Asimov, constituye el escalón más alto alcanzado por el ser humano, habida cuenta que no somos una especie dotada por la naturaleza para ello y, en condiciones normales, nos resultaría imposible, al contrario de lo que pasa con el agua, donde hemos conseguido adaptarnos más o menos precariamente.

Pero si bien ya no nos resulta raro volar en avión, pues es obligado tomar un vuelo a Nueva York para visitar esa ciudad por ejemplo, otra cosa es hacerlo en un medio diferente, más pequeño y maniobrable. En concreto, volar en helicóptero, que es precisamente una de las actividades más emocionantes que se pueden realizar en la ciudad estadounidense.

Emocionante y deslumbrante, pues moverse en el aire entre el bosque de rascacielos neoyorquino y contemplar desde lo alto sitios tan emblemáticos y reconocibles como la Estatua de la libertad, Central Park, el Empire State o ese extremo de Manhattan que antes estaba ocupado por las Torres Gemelas, es una experiencia más que recomendable para hacer algo distinto, turísticamente hablando.

En ese sentido, Nueva York es una privilegiada porque no es difícil encontrar empresas que operen tours en helicóptero. No sólo eso sino que además ofrecen varias posibilidades en cuanto a rutas, dependiendo del tiempo que se desee contratar. Las hay desde quince minutos a hasta media hora, pasando por las de veinte.

Por supuesto, a más tiempo, mayor precio; eso sí, teniendo en cuenta que no es una atracción barata puesto que el coste de despegue del aparato maniobra durante la cual consume mucho combustible- ya es considerable. En general las tarifas se sitúan por encima de ciento treinta euros (ojo, las tasas suelen ir aparte). Hay también varios puntos de salida, dependiendo de la empresa.

Conviene tener en cuenta que el número de plazas es limitado -generalmente son seis pasajeros-, por lo que puede no resultar fácil improvisar un vuelo y conviene reservar con antelación (hasta las 12:00 del mismo día). Lo que sí es factible, una vez hecha la reserva, es cambiar el día o la hora. Además, hay itinerarios combinables con otras cosas, como un crucero por las aguas locales, contratar un vuelo nocturno, hacerlo en exclusiva o incluso casarse a bordo del helicóptero.

Imagen: ©Depositphotos/JANIFEST

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