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Minicruceros por Nueva York

Martes, 3 de enero de 2017

vuelo Nueva York

Nueva York es el puerto de partida de numerosos cruceros que realizan itinerarios por la costa sur del país y se extienden al Caribe, tocando fundamentalmente algunas de las islas de habla inglesa. Pero, además, hay otro tipo de cruceros más modestos que se centran en navegar por las aguas que hay alrededor de la ciudad ofreciendo una cena y mostrando a los usuarios una perspectiva distinta.

De hecho, quizá sea excesivo usar la denominación de crucero para esta actividad, ya que se trata más bien de excursiones para hacer algo diferente y relajado. Se trata de barcos pequeños, a veces fluviales, en los que se ofrece al pasaje una ruta por el río Hudson para conocer lugares destacados de Manhattan, Nueva Jersey, Brooklyn, las islas y la franja continental en unas pocas horas que se rematan con cena y fiesta.

Las cenas pueden ser tipo buffet o de lujo, generalmente amenizadas con una orquesta en vivo mientras se contempla la Estatua de la Libertad por la cristalera o desde cubierta y la posibilidad, según cada caso, de algo más romántico y exclusivo, con mesa privada, ramo de rosas y champán francés. Puede haber camarotes climatizados, espectáculos musicales, DJ y baile. El número de extras dependerá de la opción elegida, pues están la normal y la VIP.

Lo habitual es que se exija un código de vestimenta (mínimo chaqueta y corbata para ellos, vestido de noche o cóctel para ellas), si bien algunas compañías permiten algo más informal (vaqueros, polo, vestido veraniego) pero sin llegar a las zapatillas deportivas o las chanclas. Y aunque algunas empresas admiten niños (y los menores de dos años no suelen pagar), en general es una actividad no recomendada para menores de seis años por el tipo de ambiente de fiesta adulta que se vive, en la que no hay previsto nada especial para ellos. En cambio, los barcos sí están adaptados para personas en silla de ruedas.

Lo típico es embarcar hacia las 19:00 en el muelle indicado para ello (Chelsea Piers es el más frecuente), aunque hay que estar media hora antes. El minicrucero dura alrededor de tres horas, terminando en torno a las 22:00. Es decir, se desarrolla entre el declinar de la tarde y la noche abierta, lo que le confiere ese toque romántico especial, si bien algunos zarpan un poco antes y terminan también primero, con una duración menor (un par de horas).

Conviene siempre reservar con tiempo porque las localidades tienden a agotarse, ya que el precio es sorprendentemente económico para lo que cabría esperar (inferior al de muchas fiestas de Nochevieja). En suma, un vuelo a Nueva York abre la posibilidad de probar también una tarde en barco. Complementariedad.

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