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Artemisia Gentileschi en el Museo de Roma

martes, 10 de enero de 2017

Vuelo Roma

Judith degollando a Holofernes – Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

No son muchas las pintoras que han pasado a la historia del arte antes del siglo XX y Artemisia Gentileschi es una de ellas. Aún así, es una desconocida para la mayoría de la gente y por eso el Museo de Roma (cuya sede es el Palazzo Braschi) le dedica una exposición desde el pasado 30 de noviembre y hasta el 7 de mayo bajo el título Artemisia Gentileschi e il suo tempo (artemisia Gentileschi y su tiempo).

Artemisia, nacida en Roma en 1587, era hija del artista Orazio Gentileschi, de quien aprendió a dibujar y el uso del color siguiendo el estilo efectista, predominante en aquella época, de Caravaggio. A los 17 años presentó su primera obra, Susana y los viejos, y dos más tarde empezó a recibir clases de un profesor privado, dado que las academias no admitían mujeres. Era Agostino Tassi, a quien ayudó en la decoración del Palacio Pallavicini Rospigliosi romano.

Lamentablemente para ella, Tassi la violó y en el juicio consiguiente salió a la luz la cara más degradante de un personaje que también había cometido incesto y planeado el asesinato de su esposa, aparte de intentar robar pinturas de Orazio Gentileschi. La propia Artemisia narró el humillante proceso, que concluyó con un año de prisión y posterior destierro para el agresor mientras su víctima procuraba rehacer su vida casándose con un pintor florentino llamado Pietro Antonio Stiattesi. Algunos estudiosos de su arte opinan que aquel incidente tuvo reflejo en su estilo y, especialmente, en alguna obra como Judith decapitando a Holofernes, que se puede ver en la Galleria degli Uffizi.

Artemisia alcanzó cierto éxito profesional pero la vida familiar resultó trágica porque sólo sobrevivió dos hijas de sus seis vástagos y además, al fallecer su marido, se encontró un montón de deudas, así que abandonó Florencia para regresar a Roma. Más tarde, en 1630, se estableció en Nápoles, donde obtuvo la protección del virrey, y aunque pasó paśo una breve etapa en Inglaterra ayudando a su padre, la muerte de éste la inminente guerra civil la hicieron regresar a la ciudad italiana. Allí falleció en 1654.

Un vuelo a Roma y la visita al Palazzo Braschi, sede del museo donde está la exposición, permite contemplar un centenar de obras de una de las artistas más apasionantes del siglo XVII cedidas por instituciones de todo el mundo y reunidas por los comisarios Nicola Spinosa Spinosa, Francesca Baldassari y Judith Mann: la citada Judith decapitando a Holofernes (Museo de Capodimonte), Esther y Asuero (MET), Autoritratto come suonatrice di liuto (Curtis Galleries), etc.

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