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Contemplando la Semana Santa sevillana desde una cámara oscura

viernes, 16 de marzo de 2018

Se acerca la Semana Santa y con ella las vacaciones. Unas fechas en las que pocos sitios hay más sugestivos que Sevilla, donde la fiesta y la religiosidad se viven con una devoción característica, aunque en realidad no haga falta ser creyente para imbuirse de ese espíritu y disfrutar de su paso por la urbe, como demuestran los miles de turistas que visitan la ciudad esos días.

Sin embargo, hoy no vamos a hablar de las procesiones y los pasos, ni de las saetas o la imaginería barroca. La capital andaluza tiene mil y un atractivos además de ésos y este año la sugerencia va a ir por otro lado. Una rareza de la que mucha gente no ha oído hablar pero que se va perfilando como una de las cosas más originales para hacer si uno ha visto ya todos los monumentos y quiere complementar su estancia sevillana: la cámara oscura de la Torre de los Perdigones.

Vamos por partes. Esta torre, que se alza en la calle Resolana, en el barrio de San Gil (junto al Puente de la Barqueta. que era el acceso principal a la antigua Expo 92) formaba parte de la fábrica San Antonio de Paula, una fundición dedicada desde 1885 a la elaboración de perdigones, balas y planchas de zinc para hacer bañeras. Mide 45 metros de altura -aproximadamente la mitad que la Giralda- y está hecha de ladrillo visto, con base cuadrangular y seis tramos ascendentes abiertos al exterior mediante un arco de medio punto y un óculo cada uno (excepto los dos superiores, que sólo tienen el óculo).

La empresa funcionó hasta una fecha tan temprana como 1968 y durante un tiempo quedó abandonada. Fue restaurada en el año 2005, destinándosela entonces a una nueva función que se puso en marcha dos años más tarde: la de cámara oscura. Al fin y al cabo la altura del edificio lo hacía especialmente apropiado para servir de mirador y, de hecho, la planta que lo corona tiene balcón. Gracias a esta cámara, es posible percibir una imagen diferente de la ciudad. Una especie de fotografía en movimiento, original, insólita y curiosa.

Y es que la cámara oscura permite contemplar lo que ocurre en el exterior a tiempo real mediante una proyección plana sobre una pantalla blanca a través de varias lentes de aumento y un espejo situados en el extremo de un tubo que funciona como un periscopio. La luz penetra a través de una abertura, rebota en el espejo y atraviesa las lentes, llegando aumentada a la pantalla. El principio físico es el mismo que usan las cámaras fotográficas e incluso el ojo.

Por tanto, si alguien ha decidido reservar algún vuelo a Sevilla y pasar allí las vacaciones, ya tiene algo que apuntar en la agenda que, a buen seguro, muy pocos habrán probado. Además no es una actividad cara: 4 euros los adultos y la mitad los niños de 5 a 12 años. Abre de martes a domingo entre las 10:30 y las 17:00. Y que nadie sufra pensando en la subida porque hay ascensor.

La Torre de los Perdigones – Imagen: CarlosVdeHabsburgo en Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

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