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Una excursión gaucha desde Buenos Airres a un rancho típico

viernes, 30 de marzo de 2018

Es de suponer que quien reserve un vuelo a Buenos Aires seguramente lo haga por razones turísticas y que, dada la larga distancia, probablemente sea la primera vez que visita la capital argentina. Si es así, lo más recomendable es que se centre en descubrir las maravillas urbanas de los barrios tradicionales y el centro, para poder hacerse una idea básica del lugar.

Ahora bien, si el visitante ya conoce la ciudad o tiene previsto estar bastante tiempo, quizá podría probar algo nuevo y diferente que no se circunscribiese a recorrer calles, museos y monumentos. ¿Una sugerencia? Hay muchas posibles, por supuesto, pero en este caso vamos a decantarnos por realizar una excursión de un día al medio rural para visitar una hacienda. Una excursión gaucha, como las llaman allí.

Los gauchos eran los habitantes de las llanuras (no sólo argentinas sino también de los países adyacentes como Uruguay, Bolivia, Paraguay y Brasil), la versión sudamericana de los cowboys estadounidenses. Hábiles jinetes por su dedicación al pastoreo de los grandes rebaños de ganado bovino que pastaban en esos hábitats, se perfilaron como peones rurales abandonanado su seminomadismo a medida que avanzó el siglo XIX pero manteniendo hoy el interés de etnólogos y antropólogos.

Las excursiones a la campiña argentina recorren las pampas en un autobús hasta llegar a la estancia correspondiente (estancia es el nombre genérico que se da allí a los ranchos). Es habitual recibir una bienvenida con viandas típicas (empanadas, vinos…) para después pasar a visitar el sitio y ver cómo es el trabajo diario en el lugar. Ello significa asistir a los cuidados de las reses y dar una vuelta por el campo, bien a caballo, en carruaje o incluso en tractor.

A mediodía se regresa a la casa para comer a base de productos cárnicos a la parrilla, no faltando a buen seguro los chorizos criollos, las salchichas y las costillas. El banquete se remachará con el clásico mate, una infusión de yerbas que puede acompañarse de dulces. Esas horas se amenizarán con un espectáculo folklórico con danzas y canciones entre las que se intercalarán demostraciones de habilidad de los gauchos con las boleadoras (un artilugio que lanzaban para atrapar las reses enganchándoles las patas) y otros ejercicios relacionados con su oficio y la equitación.

Por la noche, al acabar la jornada el autobús lleva de vuelta al cliente a Buenos Aires, a veces con cena incluida. El precio de este tipo de actividades suele incluir todo, desde el transporte a la barbacoa, pasando por el paseo a caballo, las consumiciones, etc. Es toda una experiencia.

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