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Un paseo en barcaza por los canales de Ámsterdam

viernes, 27 de abril de 2018

Ámsterdam es una de las capitales más interesantes de Europa para el turista. En parte por por la larga lista de atractivos monumentales que tiene (la plaza Dam, la Estación Central, las iglesias), en parte por las zonas públicas (el parque Vondelpark, la plaza Leidseplein) y en parte por los interesantes museos (Rijksmuseum, Casa de Ana Frank, Museo Van Gogh). También por algunas curiosidades muy características de la ciudad, como el Barrio Rojo, los coffee-shops y los canales.

Estos últimos tienen un interés triple porque, por un lado, en sus riberas se encuentran las casas de fachadas típicas o alguno de los mercados más célebres, como el de flores, así como el molino y los puentes clásicos tipo Magere Brug. Luego está el interés que acreditan por sí mismos. Y, finalmente, su consideración como medio de transporte para una visita a todo lo reseñado antes. Es decir, los canales son una vía de comunicación que permite hacer un recorrido por el casco antiguo de la capital a la vez que se disfruta de un paseo en barco.

Los paseos fluviales por estos cerca de cien kilómetros navegables se hacen en barcazas acristaladas y permiten formarse una idea general del entorno urbano de una forma similar a la que dan los tours de los autobuses turísticos de las ciudades de secano. Suelen duran aproximadamente una hora, durante la cual se explica lo que que se ve en el itinerario mediante auriculares en varios idiomas; el español es uno de ellos.

Cuestan en torno a 16 euros, aunque los niños pagan menos y los menores de 4 años son gratis. Las barcazas zarpan de múltiples muelles, dependiendo de la empresa elegida y no es necesario ajustarse a un horario porque el flujo es continuo, de manera que si no se entra en uno se hace en el siguiente unos quince minutos después. No obstante, conviene reservar para asegurarse de que hay plazas libres.

Estas excursiones suelen empezar hacia las 9:00 y siguen toda la jornada sin interrupción hasta las 21:00. Cada trayecto permite pasar ante los principales puntos turísticos, algunos citados antes y otros como la Westerkerk, la Casa de Rembrandt, el Museo Marítimo, el Ayuntamiento o el Casino Holland. En suma, es otra forma, original y divertida, de pasar un día en la capital holandesa, que ofrece así la posibilidad de recorrerla por tierra, mar y aire: un vuelo a Ámsterdam, la excursión en barca y las visitas a pie.

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