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Excursión a la Cascada del Ézaro, única europea en verter directamente al mar

viernes, 16 de noviembre de 2018

Santiago de Compostela siempre es una buena propuesta para pasar unos días de vacaciones. Primero, por la belleza monumental de su casco histórico -catedral aparte-, que garantiza muchas horas de visita cultural con plena garantía de satisfacción. Y segundo, porque en su entorno tampoco faltan atractivos. Algunos de ellos naturales y tan sorprendentes como la Cascada del Ézaro.

Se encuentra en la Costa da Morte, ese litoral costero de abruptos acantilados batidos por viento y oleaje que constituye todo un espectáculo en sí mismo. Pero si uno se acerca hasta el municipio coruñés de Dumbría, enclavado en pleno Finisterre, descubrirá una fascinante visión que engrosa esa experiencia: la única cascada de Europa que vierte sus aguas directamente al mar salvando unos cien metros de altura.

Por los bosques de pinos y carballos de la comarca de Jallas (Xallas en gallego), serpentea el río homónimo también llamado Ézaro. Son algo más de 57 kilómetros cuyo cauce, al discurrir por un gran desnivel, alcanza considerable potencia, alimentando a varias centrales hidroeléctricas. Aún así, todavía le queda fuerza para llegar al Finis Terrae y verter su agua dulce con la salada de la ría que baña el océano Atlántico, a los pies del Monte do Pindo.

Ese monte también tiene su atractivo, pues su relieve está compuesto de bolos de granito cuyas caprichosas formas han originado varias leyendas sobre gigantes y otros seres mitológicos, algo reforzado por haberse hallado en sus laderas petroglifos, útiles de bronce y algunos restos arqueológicos más, tanto antiguos como medievales.

El caso es que en la falda del Pindo hay una plataforma balconada construida ex profeso para contemplar la cascada que baja vertiginosamente por su ladera y a la que se llega caminando por una pasarela de madera de aproximadamente un kilómetro de longitud. Eso sí, no es algo que se pueda ver todos los días porque la construcción del embalse de Fervenza supuso la extinción de la cascada al privarla de caudal. La presión de los grupos ecologistas locales ha permitido que desde 2000 se abran las compuertas una vez a la semana para recuperar ese espectáculo hídrico.

Por tanto, si uno reserva un vuelo a Santiago de Compostela (o a La Coruña) y se acerca hasta Dumbría, no tiene más que seguir la citada pasarela un domingo a media mañana, pues el horario para contemplar la cascada del Ézaro es de 12:00 a 13:30. Otra opción es, si se va en verano, visitarla por la noche y disfrutar contemplándola con la iluminación especial instalada por el Concejo. Es entre las 23:00 y las 00:00 pero hay que consultar los días.

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