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El museo del comunismo rumano de Targoviste

viernes, 28 de diciembre de 2018

A pesar de que no se trata de uno de los destinos turísticos más populares de Europa, Bucarest siempre resulta recomendable porque constituirá toda una sorpresa para el viajero. Es una ciudad que acredita sobrado patrimonio monumental -cierto que no siempre en buenas condiciones- y cargada de Historia, lo que son bazas suficientes para prestarle atención.

Pero, además, la capital rumana tiene un as en la manga y es la cercanía de un puñado de fascinantes sitios en los alrededores a los que se puede hacer una escapada de un día. Uno de ellos es la localidad de Targoviste, en el distrito de Dâmbovița, situado a unos ochenta kilómetros. Allí tenía su sede el voivodato de Valaquia en 1396, confiriéndole una importancia considerable en el devenir de ese territorio.

Los dos grandes momentos históricos de Targoviste fueron el mandato del famoso Vlad Tepes (que mandó construir el icono más típico, la Torre de Chindia, en la foto) y la batalla que Miguel el Valiente ganó a los otomanos en 1597. Luego, el príncipe Constantin Brancoveanu trasladó la capitalidad a Bucarest y la ciudad perdió posición, decayendo económicamente. No obstante, aún habría un tercer episodio destacado, éste no hace demasiado tiempo: en 1989.

Fue la caída del comunismo en Rumanía. Tras una frustada manifestación popular de apoyo, Nicolae Ceaucescu y su esposa elena huyeron en helicóptero de Bucarest pero fueron interceptados en Targoviste, donde se les recluyó en un cuartel. Allí les sometieron a juicio, condenaron y fusilaron. El lugar de los hechos, que se pudo ver en todo el mundo gracias a una grabación en vídeo, se conserva tal cual quedó: la mesa y cubiertos con que comieron aquellos tres días, las camas en que durmieron e incluso el paredón del patio en que se ejecutó la sentencia, con sus siluetas pintadas en el suelo.

De hecho, está configurado como museo del comunismo, si bien no abrió sus puertas al público con esa condición hasta 2013. Como casi todo en el país, la entrada es muy barata y se puede visitar sin agobiantes masas de turistas. Quien quiera echarle un vistazo no tiene más que buscar un vuelo a Bucarest, desplazarse hasta Targoviste y buscar la fachada del cuartel en el Bulevardul Regele Carol I.

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