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El barranco grancanario de Guayadeque

viernes, 8 de marzo de 2019

Muchos de los que sueñan con viajar a Egipto para descubrir el mundo de los antiguos faraones encuentran un motivo de especial satisfacción en la colección de momias del Museo Egipcio de El Cairo. Los que antaño eran grandes personajes han pasado a ser inmortales no sólo por sus hechos sino también por ese peculiar modo de preservación de sus cuerpos que tanto fascina al turista. Y, sin embargo, no hace falta ir tan lejos para ver ejemplos de cerca. Basta con reservar un vuelo a Gran Canaria, por ejemplo.

En la isla se conservan muchas momias de los pobladores prehispanos. La mayoría están en el Museo Canario de Las Palmas pero proceden de varios rincones insulares y uno de los más ricos en ese sentido es el barranco de Guayadeque, una profunda depresión del terreno que se cuenta entre las más grandes de todo el archipiélago. Lo cierto es que ese sitio tiene un valor especial porque además de esas características físicas que lo convierten en un atractivo natural, acoge hasta ochenta especies endémicas de flora y fauna y, como decíamos, varios yacimientos arqueológicos.

Los aborígenes canarios eligieron aquel barranco para asentarse, como demuestran los centenares de grutas que horadan sus abruptas laderas, convirtiéndolo en un lugar de enorme valor para los arqueólogos y antropólogos. Sus propios nombres aluden a esa abundancia: Cuevas Muchas, Cueva Labrá, etc. Milenios después, los actuales habitantes de Gran Canaria que viven en la zona se han adaptado también a ese tipo de vivienda, de ahí que haya localidades también con nombres de ese tipo, como Cueva Bermeja.

Pero no es sólo su gracia. Es que realmente los hay que residen en cavernas; debidamente adaptadas, por supuesto, y algunas están abiertas al público para mostrarle esa peculiar manera troglodita de vivir. Combinado con la visita al Centro de Interpretación, la caldera de Los Marteles y la oferta de restaurantes, en los que hay que probar la especialidad local, carne de cerdo frita con papas arrugadas regadas con un vino propio; combinado con todo eso, decimos, la excursión se vuelve más que tentadora.

Y decimos excursión porque es fácil llegar desde Maspalomas en apenas media hora de carretera.

Imagen: Álvaro Ávila en Wikimedia Commons, dominio público en Wikimedia Commons

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