Rembrandt y Goya en el Museo de Bellas Artes de Bilbao

martes, 8 de mayo de 2018 Comments off

No cabe duda de que el museo más mediático de Bilbao es el Guggenheim, cuyo edificio ya es un atractivo en sí mismo. Pero hay otro que resulta igualmente interesante para los amantes del arte o incluso más, ya que no tiene las limitaciones cronológicas del anterior; se trata del de Bellas Artes, ubicado en la plaza homónima, en pleno centro urbano, y que reúne una colección de más de diez mil obras.

Por supuesto, esta institución también organiza exposiciones temporales y actualmente tiene abiertas dos dedicadas a maestros de época como Rembrandt y Goya. La primera, en realidad, es la exhibición de una única pieza del pintor holandés cedida hasta el 6 de junio por la Dulwich Picture Gallery de Londres: es su célebre Muchacha en la ventana, uno de sus lienzos más populares, recientemente restaurado y realizado con esa curiosa técnica que es el trampantojo, muy frecuente en la producción del taller de Rembrandt desde 1640.

El trampantojo se basa en la creación de una ilusión óptica, de manera que el espectador tiene la sensación, como en este caso de ver a una joven asomada a una ventana. De hecho,unla improbable leyenda cuenta que el propietario del cuadro lo puso en su ventana y la gente pensaba que era una persona real. El artista lo pintó a la edad de 36 años y se ignora a quién pretendía representar, si una cortesana, una novia judía, un personaje bíblico o, más probablemente, una sirvienta.

La otra exposición se titula Goya y la corte ilustrada, organizada en colaboración con el Museo Nacional del Prado y la Fundación Bancaria la Caixa. Las comisarias, Manuela B. Mena y Gudrun Maurer, jefa de Conservación y conservadora, respectivamente, del Área de Pintura del siglo XVIII y Goya del Museo Nacional del Prado, han reunido 96 obras procedentes en su mayoría de la pinacoteca madrileña pero también de otros centros como el Museo de Arte de Ponce en Puerto Rico, el Museo de Zaragoza, la Fundación Colección Ibercaja, la Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y varias colecciones privadas.

52 son óleos y el resto piezas de artes decorativas y documentación, aunque no todas las pinturas son del artista aragonés; las hay de contemporáneos suyos dieciochescos como Luis Paret, Mariano Maella, José del Castillo, Luis Meléndez, Antonio Carnicero o Lorenzo Tiepolo, sirviendo así para contextualizar el conjunto. Hay algunas inéditas, caso del retrato de Martín Zapater y otras novedades como la recién adquirida por el Bellas Artes Vista de Bermeo, de Luis Paret.

Si hay tiempo hasta junio para ver el cuadro de Rembrandt, para Goya y la corte ilustrada se van agitando los días, que terminan el 28 de este mes de mayo. Así que hay que ir buscando ya algún vuelo a Bilbao.

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Visitando en Nueva York el Museo Nacional de los Indios Americanos

viernes, 4 de mayo de 2018 Comments off

En general, las grandes capitales cuentan con numerosos museos, de los que dos o tres suelen constituir la base del atractivo -al menos en parte- para el turismo que visita la ciudad. Pero cuando hablamos de megápolis de ésas que atraen a auténticas riadas de gente la lista tiende a incrementarse con centros menores, a menudo eclipsados mediáticamente por los grandes pero que pueden satisfacer a más de un curioso que quiera salirse un poco de lo habitual.

Tomar un vuelo a Nueva York y encontrar museos raros o incluso frikis es todo uno. Si alguien ya ha estado en los de referencia, léase el MoMA. el Guggenheim, el Metropolitan o el de Historia Natural, por citar sólo un puñado de la enorme relación existente, y desea algo distinto una buena opción podría ser, por ejemplo, el National Museum of the American Indian; es decir, el Museo Nacional de los Indios Americanos. Está muy claro qué es lo que se encontrará en su interior.

En realidad forma parte del célebre Smithsonian Institute, una institución dedicada a la investigación y dependiente de forma directa del Gobierno de EEUU. De hecho, el museo se fundó por una ley gubernamental promulgada en 1989 para incorporarlo a la red de ellos que pose el instituto y que asciende a diecinueve. Obviamente, los indígenas de toda América son el objeto de su estudio en sus diversos aspectos: historia, cultura, lenguas, arte…

Las piezas que integran su colección permanente proceden de otro museo anterior dedicado al mismo tema, el Museo del Indio Americano creado también en Nueva York pero en 1916 y que en 1990 se incorporó al Smithsonian. Sin embargo, la neoyorquina no es la única sede que tiene puesto que hay otras dos en el país: una es el National Mall de Washington D.C, inaugurada en 2004; otra, el Centro de Recursos Culturales de Suitland, en Maryland.

La tercera, la que nos ocupa, el National Museum of the American Indian, se aloja en el George Gustav Heye Center de la 4ª con Independence Avenue, en el Southwest de Manhattan, en el Alexander Hamilton U.S. Custom House (es decir, el antiguo edificio de aduanas, un Monumento Histórico Nacional estilo Beaux Arts). Sus áreas de exhibición abarcan unos dos mil metros cuadrados en los que el visitante podrá ver exposiciones, películas, vídeos y eventos culturales variados.

La colección se compone de alrededor de ochocientos mil objetos, estructurándose en las siguientes secciones: Amazonía; Los Andes; Ártico / Subártico; California / Gran Cuenca; Arte contemporáneo; Mesoamericano / Caribe; Costa noroeste; Patagonia; Llanuras / Meseta; Praderas.

Imagen: Alina Zienowicz en Wikimedia Commons, CC BY 3.0

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Dos exposiciones de pintura del siglo XVI en El Prado para este verano

lunes, 30 de abril de 2018 Comments off

Todos los amantes de la pintura del siglo XVI tienen una cita en Madrid esta primavera-verano. El Museo del Prado ofrece no una sino dos exposiciones sobre esa época que prometen satisfacer a cualquier visitante, sea éste aficionado al arte o no especialmente. Ambas se inauguraron este mes de abril que termina ahora y se van a mantener abiertas hasta el 5 de agosto.

La primera se titula Rubens. Pintor de bocetos y se ha organizado junto con el Museo Boijmans Van Beuningen, con patrocinio de la Fundación AXA y la colaboración del Gobierno de Flandes. El maestro holandés realizó aproximadamente medio millar de bocetos a lo largo de su carrera y 73 de ellos han sido reunidos para la ocasión por los comisarios de la muestra: Friso Lammertse, conservador de pintura antigua del Boijmans Van Beuningen Museum, y Alejandro Vergara, jefe de conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado.

Los bocetos expuestos proceden de las colecciones del Prado y el Bojimans pero también de otras importantes instituciones mundiales, caso del Louvre parisino, el Hermitage ruso, la National Gallery británica o el Metropolitan de Nueva York, completándose con otras obras del propio Rubens que sirven para contextualizar el conjunto y dejan en 93 piezas el total. Con ellos podemos ver cómo fue la preparación de cuadros como el Hércules Farnesio, la series de Aquiles y la Eucaristía o las pinturas del techo de la iglesia de los jesuitas de Amberes. También se puede contemplar el Manuscrito Bordes, copia de un cuaderno perdido que había escrito y dibujado el artista.

La otra exposición es In lapide depictum. Pintura italiana sobre piedra 1530-1555, una selección de 9 obras que tiene como insólita característica el estar realizadas no sobre lienzo o tabla sino sobre piedra monocroma (pizarra y mármol blanco) por autores como Sebastiano del Piombo, Tiziano, Daniele da Volterra y Leandro Bassano. Tres de ellas, por cierto, han sido restauradas recientemente.

Ana González Mozo, Técnico Superior de Museos del Área de Restauración del Museo del Prado y comisaria de la muestra, ha elegido piezas de la colección madrileña más otras dos procedentes de Nápoles. Tienen un interés especial porque son un reflejo de la búsqueda de nuevos conceptos estéticos y hasta filosóficos, desde el intento de captar la incidencia de la luz en ese tipo de superficie a la forma de percibir el entorno natural según los textos clásicos, pasando por el deseo de la perdurabilidad.

Por tanto, dos eventos en un mismo sitio y ambos con elementos suficientes para subyugar al espectador. Es hora de ir buscando algún vuelo a Madrid para los próximos tres meses.

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Un paseo en barcaza por los canales de Ámsterdam

viernes, 27 de abril de 2018 Comments off

Ámsterdam es una de las capitales más interesantes de Europa para el turista. En parte por por la larga lista de atractivos monumentales que tiene (la plaza Dam, la Estación Central, las iglesias), en parte por las zonas públicas (el parque Vondelpark, la plaza Leidseplein) y en parte por los interesantes museos (Rijksmuseum, Casa de Ana Frank, Museo Van Gogh). También por algunas curiosidades muy características de la ciudad, como el Barrio Rojo, los coffee-shops y los canales.

Estos últimos tienen un interés triple porque, por un lado, en sus riberas se encuentran las casas de fachadas típicas o alguno de los mercados más célebres, como el de flores, así como el molino y los puentes clásicos tipo Magere Brug. Luego está el interés que acreditan por sí mismos. Y, finalmente, su consideración como medio de transporte para una visita a todo lo reseñado antes. Es decir, los canales son una vía de comunicación que permite hacer un recorrido por el casco antiguo de la capital a la vez que se disfruta de un paseo en barco.

Los paseos fluviales por estos cerca de cien kilómetros navegables se hacen en barcazas acristaladas y permiten formarse una idea general del entorno urbano de una forma similar a la que dan los tours de los autobuses turísticos de las ciudades de secano. Suelen duran aproximadamente una hora, durante la cual se explica lo que que se ve en el itinerario mediante auriculares en varios idiomas; el español es uno de ellos.

Cuestan en torno a 16 euros, aunque los niños pagan menos y los menores de 4 años son gratis. Las barcazas zarpan de múltiples muelles, dependiendo de la empresa elegida y no es necesario ajustarse a un horario porque el flujo es continuo, de manera que si no se entra en uno se hace en el siguiente unos quince minutos después. No obstante, conviene reservar para asegurarse de que hay plazas libres.

Estas excursiones suelen empezar hacia las 9:00 y siguen toda la jornada sin interrupción hasta las 21:00. Cada trayecto permite pasar ante los principales puntos turísticos, algunos citados antes y otros como la Westerkerk, la Casa de Rembrandt, el Museo Marítimo, el Ayuntamiento o el Casino Holland. En suma, es otra forma, original y divertida, de pasar un día en la capital holandesa, que ofrece así la posibilidad de recorrerla por tierra, mar y aire: un vuelo a Ámsterdam, la excursión en barca y las visitas a pie.

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Dino Expo XXL, un centenar de dinosaurios con movimiento y sonido

martes, 24 de abril de 2018 Comments off

Todavía hay tiempo para ver dinosaurios y no en una pantalla de cine o televisión. Evidentemente, los grandes saurios que dominaron la Tierra en el Mesozoico ya no están entre nosotros pero gracias al registro fósil sabemos con mayor o menor exactitud que aspecto tenían y es posible reproducirlos a escala para asombro del espectador. Es lo que se encontrará quien reserve algún vuelo a Madrid en las próximas semanas y visite Dino Expo XXL.

Su título resulta bien claro. Se trata de la mayor exposición de Europa de recreaciones de dinosaurios, un evento itinerante que permite contemplar a estos reptiles a escala real -al menos parte de ellos-, aún cuando algunos ejemplares alcanzan los catorce metros de altura. Y no hablamos de uno o dos porque Dino Expo XXL reúne cerca de un centenar de figuras diferentes con el atractivo extra de que algunas son animatronics con movimiento y sonido.

Este singular parque jurásico (y cretácico, y triásico) que muestra quién habitaba el planeta entre 65 y 300 millones de años atrás se ubica bajo una gigantesca carpa de 2.000 metros cuadrados de superficie, permitiendo ir haciendo un recorrido por aquella era geológica tan remota. Los dinosaurios, repartidos por el recinto, iluminados de forma que se resalte el aspecto de que viven y debidamente acompañados de carteles de información sobre sus características y las de su hábitat, se convierten así en cómplices del espectador, especialmente del infantil.

Con asesoramiento de destacados paleontólogos, el visitante se irá encontrando, uno tras otro, un diplodicus, un triceratops, un estgosaurio, un protoceratops, un tiranosaurio, velocirraptores… También hay un apartado para los grandes mamíferos del Cuaternario, como el mamut, el rinoceronte lanudo o el megacero. Y los niños disponen de actividades a medio camino entre la educación y la diversión, como buscar fósiles en un arenero, una tienda de recuerdos o un dinosaurio sobre el que montar y fotografiarse, por ejemplo.

Actualmente, Dino Expo XXL se encuentra en Madrid, junto al Palacio de Hielo (calle Silvano 108) cobrando la entrada a 9 euros (7 los niños y gratis los menores de 2 años). Los organizadores han prolongado el plazo de exhibición en la capital hasta el 27 de mayo, dado su éxito. Después, la exhibición continuará su itinerario; estaba previsto ir a los siguientes sitios, aunque habrá que reajustar las fechas iniciales: Salamanca (del 11 al 13 de mayo), Valladolid (del 18 al 20 de mayo 2018), León (del 26 al 27 de mayo 2018); Lugo (2 y 3 de junio); La Coruña (8-9-10 de junio); Santiago de Compostela (del 11 al 21 junio); Pontevedra (del 29 de junio al 1 de julio) y Vigo (del 1 al 31 de julio).

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Un día en Alcudia

martes, 17 de abril de 2018 Comments off

Así, como quien no quiere la cosa, hemos dejado atrás la Semana Santa y asoma en el horizonte, cada vez más cerca, el puente del primero de mayo. Una buena idea para aprovechar esas jornadas de vacaciones puede ser reservar un vuelo a Palma de Mallorca y disfrutar de la isla balear en unas fechas en las que ya se deja sentir el tiempo estival. Y si alguien no se decide aún a pisar la playa o ya conoce la capital insular, está la alternativa de conocer otros rincones. Alcudia, por ejemplo.

Alcudia es un pueblo de algo más de diecinueve mil habitantes ubicado en la zona septentrional de Mallorca, lindando con los municipios de Pollensa, Muro y La Puebla. Históricamente, lo fueron desarrollando los musulmanes a partir de una alquería a la que luego el rey Jaime I de Aragón, conquistador del archipiélago, cambió su nombre por el de San Jaime de Guiñent, entregando buena parte de lo que hoy es el municipio a la Orden del Temple.

Sin embargo fue su hijo Jaime II quien en 1298 empezó a construir las murallas que protegían el núcleo poblacional, si bien no se terminaron hasta 1362, ya en tiempos de Pedro IV. Para entonces había perdurado la denominación original de Alcudia y crecía poco a poco, a despecho de episodios trágicos y destructivos como la epidemia de peste de mediados del siglo XIV o la revuelta de los Agermanados cien años más tarde, que viviría una reedición entre 1521 y 1522.

En el puerto de Alcudia recaló la flota con la que Carlos V conquistó Túnez en 1535, aunque también le tocó recibir ataques otomanos a lo largo de las décadas siguientes. En la Guerra de Sucesión, Alcudia apoyó al candidato Habsburgo, lo que la llevó a sufrir asedio por parte de las tropas de Felipe V. Asentada la nueva dinastía, las cosas se calmaron e incluso allí fue confinado, en tiempos de Fernando VII, el célebre diputado liberal asturiano Agustín Argüelles.

Aún quedarían capítulos por contar, como una nueva epidemia de fiebre amarilla o el impacto de la Guerra Civil. Pero lo que realmente interesará al visitante es descubrir los atractivos turísticos de esa localidad. El municipio de Alcudia se divide en varios núcleos de población: el centro histórico, el puerto, la playa de Alcudia y otras zonas residenciales.

El puerto es el segundo en importancia de la isla tras el de Palma y presenta una parte comercial y otra industrial, habiéndose convertido, de un tiempo a esta parte, en receptor de cruceros. A continuación se extiende la playa , albufera mediante, a lo largo de siete kilómetros. De fina arena blanca, suele acreditar Bandera Azul por su limpieza y sus equipamientos. No es el único lugar donde tomar el sol o darse un baño porque zonas como Alcanada, Sa Marina, Mal Pas o Manresa, por ejemplo, están salpicadas de pequeñas y encantadoras calas.

En cuanto al casco antiguo, declarado Patrimonio Histórico Artístico en 1974, está colmado de edificios monumentales góticos y renacentistas, caso de vario palacetes e iglesias. La Casa Consistorial, el Museo Parroquial, la Iglesia de San Jaume, la Biblioteca ubicada en Can Torró o las citadas murallas (con la Porta de Mallorca como rincón estrella) son algunos ejemplos que pueden ampliarse acercándose hasta la ciudad romana de Pollentia (que además cuenta con un museo). Entre muchas más cosas, por supuesto.

Imagen: la bahía de Alcudia en Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

Avistamiento de cetáceos en Tenerife

viernes, 13 de abril de 2018 Comments off

Reservar un vuelo a Tenerife lleva implícito casi con total seguridad ir en busca de sol y playa, de buen tiempo garantizado y de ese característico toque algo exótico que tiene la isla. Pero una vez allí, aparte de disfrutar de eso cumpliendo las expectativas, se puede ir un poco más allá y descubrir otras posibilidades de ocio. Una de las más interesantes es el avistamiento de cetáceos.

Se trata sobre todo de delfines mulares y calderones tropicales, especies que residen de forma permanente en aguas tinerfeñas y, consecuentemente, pueden verse a lo largo de todo el año. Asimismo, otras especies -hasta 21- se acercan a esa costa en determinados meses, especialmente entre mayo y junio: rorcuales, delfines moteados, cachalotes…

Todo ello hace que resulte relativamente fácil contemplar a estos animales en su hábitat y que cualquier excursión que se haga para ello termine con éxito casi seguro. Eso sí, hay que saber cuáles son las zonas donde viven y éstas se localizan en la parte suroeste de Tenerife, de ahí que la mayoría de empresas dedicadas a esta actividad sitúen allí sus bases. Los Cristianos, Puerto Colón y Los Gigantes son las localidades de las que zarpan las embarcaciones, que ofrecen a la clientela diversas modalidades de excursión.

Las más cortas duran un par de horas, tiempo necesario para acercarse hasta el punto de avistamiento, permanecer un rato y después regresar. Otras amplían la oferta incluyendo comer a bordo y fondear en una cala para que los pasajeros puedan darse un baño; evidentemente, se hacen con naves algo más grandes y duran una hora más. Y luego están las que llegan a 5 horas y multiplican todo lo anterior, usando los barcos de mayor tamaño. Hay, pues, diversidad: botes, lanchas, balandros a vela, catamaranes…

Estas salidas al mar pueden hacerse en una excursión colectiva, compartiendo embarcación con otros pasajeros, o contratando un servicio privado. Las primeras tienen tarifas entre unos 25 y 70 euros, según la duración, mientras que las otras son bastante más caras, alrededor de 500, al tratarse de algo exclusivo. Es cuestión de escoger la opción preferida o, al menos, la que permita el bolsillo. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que la elegida lleve la bandera Barco Azul que la acredita para ejercer la actividad legalmente.

Es importante tener siempre en cuenta que se trata de animales salvajes y, por tanto, de comportamiento previsible sólo hasta cierto punto. Además, en el avistamiento influyen otras circunstancias como el tiempo, el estado de la mar, el momento del día o la comida disponible, por ejemplo. De ahí la necesidad de cumplir escrupulosamente las instrucciones que se reciban y que incluyen disposiciones como no alimentar a los cetáceos, guardar la distancia exigida -aunque los animales no lo hagan-, navegar despacio y no nadar con ellos.

No es necesario nada más, salvo la crema para protegerse del reflejo de los rayos solares en la superficie marina, una gorra, una prenda de abrigo (algo liviano como una sudadera o chubasquero) y, si se es propenso a mareos, tomarse previamente la pastilla correspondiente.

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Visitas guiadas a refugios antiaéreos de la Guerra Civil en Alicante

miércoles, 11 de abril de 2018 Comments off

El turismo de guerra es una variedad viajera que atrae no sólo a un público especializado especialmente interesado en la militaria sino también a a otro deseoso de descubrir su pasado y su historia. Por esa razón, desde un tiempo a esta parte es posible visitar algunos sitios relacionados con la Guerra Civil Española que han sido recuperados del abandono y olvido en que habían caído; en algún caso, incluso están restaurados.

Es una de las nuevas cosas que podrá hacer quien reserve alguno de los vuelos a Alicante y quiera ver algo más allá de lo clásico que suele venir en las guías o, al menos, compatibilizarlo. Y es que la La Concejalía de Memoria Histórica del ayuntamiento alicantino ha puesto en marcha la posibilidad de descubrir los refugios antiaéreos que se construyeron o habilitaron en la ciudad durante la contienda que sacudió España entre 1936 y 1939.

En concreto, se trata de visitas guiadas a los refugios ubicados en las plazas Séneca y Balmis. El primero es un ejemplo de lo que espera a los curiosos: quedó al descubierto en 2011 durante una remodelación de la estación de autobuses de dicha plaza, cuenta con un pequeño centro de interpretación instalado en una sección del parque de bomberos tras el traslado de éste. En él se exhibe material de época como carteles, portadas de prensa de entonces, reproducciones de las bombas que lanzaron sobre la urbe los aviones nacionales e italianos, además de un vídeo informativo.

Luego se pasa al refugio propiamente dicho, cuyo acceso original era por una trampilla que aún persiste, aunque ahora se baja por sendas escaleras en los flancos. La baja altura del techo, que obliga a avanzar con cuidado, y los grafitis de las paredes instando a no detenerse, a guardar silencio o a permanecer alerta ante posibles espías son cosas que sirven para meterse en situación y crear un ambiente de retorno al pasado, algo a lo que ayudan las sensaciones visuales (semioscuridad), auditivas (sirenas de alarma aérea, grabaciones de aviones, recreación de explosiones) e incluso odoras (intensa humedad).

El lugar consiste en un largo pasillo, aproximadamente un centenar de metros, con pequeños habitáculos abiertos a cada lado para que la gentes e acomodase dejando la zona central libre para el paso. Cabían unas mil doscientas personas, aunque seguramente entrarían más cuando había una emergencia. Que no fueron pocas, teniendo en cuenta que se registraron hasta ochenta y tres bombardeos en Alicante, pues al fin y al cabo fue el último punto de resistencia de la República.

A este refugio de Séneca se le sumó en 2017 el de Balmis. Ambos se recorren en visitas guiadas previa reserva que tienen el mismo horario (lunes, miércoles y viernes a las 10:00, sábados a las 12:00 y 17:00, y domingos a las 12:00) e idéntica tarifa (5 euros, 3 en reducida y gratis los menores de 6 años). Se pueden hacer en castellano, valenciano o inglés.

IMAGEN: Bombarderos Savoia-Marchetti italianos como los que operaron sobre Alicante – Andrea Nicola en Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

El parque compostelano de Santo Domingo de Bonaval

viernes, 6 de abril de 2018 Comments off

¿Hay alguien que todavía no haya visitado Santiago de Compostela? Seguro que sí pero teniendo a la capital gallega en la lista de destinos para un viaje más o menos próximo. Hará bien porque se trata de una de las ciudades más bonitas de España a su peculiar manera, tranquila, recoleta, emotiva y llena de rincones capaces de sorprender al más veterano viajero.

También es posible que quien lea esto ya haya estado allí y conozca todos esos sitios que suelen jalonar el correspondiente capítulos de la guía y que consiste en una serie larga y fascinante de iglesias, museos, conventos, palacios, calles y, en suma, un patrimonio monumental que confiere a la urbe compostelana su idiosincrasia particular.

Quizá sea entonces el momento de descubrir otros espacios menos célebres, no tan antiguos ni tan impresionantes en cuanto a carga histórica, pero igualmente bellos, capaces de satisfacer a un visitante receptivo. Un buen ejemplo de ello podría ser el Parque de Santo Domingo de Bonaval (San Domingos de Bonaval en versión gallega), que no está situado en el centro sino en una colina cercana del barrio de San Pedro, la de la Almáciga.

No hay que caminar demasiado; al fin y al cabo, su parte meridional limita con el convento medieval de Santo Domingo (la sede del Museo del Pueblo Gallego y el Panteón de Gallegos Ilustres) y con el Centro Gallego de Arte Contemporáneo; es decir, se encuentra cerca del casco antiguo, en su parte noreste. Si uno se satura de historia o se agota de tanta visita cultural, nada mejor que tomarse un respiro en el parque, de un intenso y húmedo color verde.

No obstante, y pese a que no se inauguró hace mucho, en el verano de 1994, también allí se respirará ese pasado teñido de religión que caracteriza la ciudad. Y es que se asienta sobre una finca que antaño fue de los vecinos dominicos, incluyendo el cementerio de la orden; es más, se accede precisamente por el citado cenobio, con entrada entre los dos museos que acoge éste.

Son 30.047 metros cuadrados repartidos por la irregular orografía de la ladera del monte, sostenidos por muros sucesivos de esquisto, la piedra típica local, y divididos en tres zonas. Una, la más baja, era la huerta donde los monjes cultivaban hortalizas, legumbres, verduras, centeno y frutales, especialmente viñas ésto es Galicia, región vinícola-. Hoy está presidida por una escultura de acero de 17 toneladas denominada A porta da música (La puerta de la música), obra del artista donostiarra Eduardo Chillida.

Otra corresponde al camposanto, que actualmente es una zona ajardinada (las tumbas se trasladaron, obviamente, si bien al lado hay un cementerio privado perteneciente a la Cofradía del Rosario) y ofrece espléndidas panorámicas del casco urbano compostelano. Un muro de piedra, como decíamos antes, la separa de la tercera, donde antaño había un robledal y, posteriormente, se explotaron una pequeña mina y un lavadero; también fue aquí donde se instaló la primera antena radiofónica de Galicia.

El resultado final del Parque de Santo Domingo de Bonaval es mérito del arquitecto Álvaro Siza y la paisajista Isabel Aguirre pero son los visitantes los que avalan el trabajo y disfrutan de él. Así que a tenerlo en cuenta cuando se reserve el próximo vuelo a Santiago de Compostela.

Excursión a Ostia, el antiguo puerto de Roma

martes, 3 de abril de 2018 Comments off

Hay mucha gente que piensa que la antigua Roma tenía como defecto fundamental estar aislada del mar, al tratarse de una ciudad interior, y que eso la privaba de todos los beneficios comerciales que conlleva el tráfico marítimo. Sin embargo, eso es una verdad sólo a medias porque el hecho es que la capital del Imperio, y antes de la República, tenía un puerto. Se llamaba Ostia Antica y estaba en el litoral del Mar Tirreno.

Ostia Antica se encuentra a 23 kilómetros de Roma pero desde su mencionado puerto los barcos podían acceder al río Tíber y remontar su curso hasta allí (y viceversa). De hecho, es algo que se hacía desde muy atrás en el tiempo, hasta el punto de que se considera al rey Anco Marcio el fundador desde ese lugar como la que sería la primera colonia romana, allá por el siglo VII a.C. Por entonces el objetivo era más bien militar, protegerse de una posible invasión vía fluvial, si bien el poderío de Roma terminaría siendo disuasorio, por lo que acabó por imponerse el uso comercial.

De esa forma, Ostia fue creciendo. Tiberio engrandeció arquitectónicamente la ciudad y construyó una nueva dársena que luego Claudio mejoró. Más tarde, Trajano mandó ampliar la infraestructura e incluso hacer un segundo puerto, por lo que los ciudadanos del Lacio contaban con varios equipamientos en ese sentido, siendo los dos más destacados los llamados Portus y Centum Cellae (Civitavecchia). Sin embargo, tras un par de terremotos, la caída del Imperio y la llegada del Medievo, Ostia empezó a declinar y la piedra de los embarcaderos se retiró para destinarla a otras construcciones, incluyendo la Torre de Pisa.

En el siglo XIX se iniciaron las primeras excavaciones arqueológicas, que sacaron a la luz buena parte de las antiguas estructuras, y en los años treinta del siglo XX hasta se acometió un programa de restauración que revivió la localidad con el nombre de Lido de Ostia, con playa, carreteras, plazas, barrios residenciales de nuevo cuño, ferrocarril y un balneario. Posteriormente se añadió el Aeropuerto de Fiumicino.

Hablando de aeropuertos, si se toma un vuelo a Roma y ya se conoce o básico de la capital italiana una buena opción podría ser realizar una excursión a Ostia. A pesar de la decadencia experimentada y el saqueo de su patrimonio monumental, todavía tiene un montón de cosas que ofrecer a un visitante: desde el teatro al llamado Foro de las Corporaciones, pasando por viviendas, termas, templos, el thermopolium (una taberna), la Casa de Diana, una fortificación, mosaicos, estatuas…

Hay varias empresas que organizan visitas pero si se prefiere ir por libre hay un tren suburbano que hace el trayecto y el billete no es caro, unos 6 euros. El recorrido por el lugar dura menos de 3 horas.

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