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Exposición de Anglada-Camarasa en el CaixaFórum de Mallorca

viernes, 15 de febrero de 2019 Comments off

Las grandes capitales suelen concentrar la oferta cultural y de ocio por razones obvias, relacionadas con su tamaño y el atractivo que tienen. Pero ello no quiere decir que otras urbes no puedan presentar también un interesante programa de ese tipo, incluso cuando su principal baza para atraer gente sea otra.

Si alguien reserva un vuelo a Palma de Mallorca llevará en mente, al menos en lo básico, disfrutar de las playas de la isla, del encanto de sus pueblos y paisajes, del patrimonio monumental de Palma… Pero, siendo factible todo eso, también se le pueden añadir opciones complementarias y una de ellas es la que inauguró CaixaFórum el pasado 25 de octubre. Se trata de una exposición de arte bajo el título H. Anglada-Camarasa. Una revisión pictórica de la Colección.

Los aficionados a la pintura ya saben que Hermenegildo Anglada-Camarasa fue un pintor barcelonés, nacido en 1879 y quizá el mejor representante de la versión pictórica del modernismo catalán. Un artista de éxito mundial que obtuvo galardones en certámenes internacionales y que al estallar la Primera Guerra Mundial se estableció precisamente en Mallorca, aunque luego estuvo una temporada exiliado en Francia por la Guerra Civil hasta su regreso en 1947.

Alejado de las vanguardias del siglo XX y con toques impresionistas en su técnica, su obra atravesó varias etapas, la última centrada en el paisajismo. Falleció en Pollença en 1957 y diez años más tarde su casa abría al público reconvertida en museo, institución adquirida en 1991 por la Fundación La Caixa.

Ahora rinde homenaje al maestro a través de una muestra que reúne un variado y amplio abanico de pinturas con la idea de ofrecer el conjunto desde una perspectiva personal y romántica, la que evoca la disposición original del museo de puerto de Pollença.

La entrada cuesta 5 euros, aunque los menores de 16 años entran gratis. Será en la Plaça de Weyler, 3 con un plazo bastante extenso por delante, ya que el final del evento está previsto para el 30 de agosto.

Admirando el faro mallorquín de Portopí, el tercero más antiguo del mundo

viernes, 7 de diciembre de 2018 Comments off

Ahora que empieza un fin de semana largo, con puente para los más afortunados, quizá sería un buen momento para plantearse improvisar un vuelo a Palma de Mallorca y disfrutar tanto del suave clima del Mediterráneo -sobre todo ahora que tenemos ya encima el inicio del invierno- como de la isla entera, algo rebajada de turismo -y, en consecuencia, más tranquila-.

De Mallorca hay mil y un maravillas que reseñar para una visita, incluso en estas fechas en las que la playa no es una opción prioritaria. Está, por supuesto, la capital, donde aguardan atractivos como la catedral, el Castillo de Bellver, los Baños Árabes o el Palacio de la Almudaina, entre otros. Pero también hay rincones sugerentes en otras partes del territorio insular, como las cuevas de Artá o del Drach, el Tren de Sóller, los pueblos pintorescos (Valldemossa, Deiá, el citado Sóller…), la Sierra de Tramuntana, etc.

Lo que proponemos hoy es acercarse a ver el tercer faro más antiguo del mundo que, sí, está en la costa mallorquina. Concretamente en el puerto de Palma, en el barrio que le da nombre: Portopí. Mide 41 metros de altura y emite dos destellos de luz blanca cada 15 segundos que alcanzan hasta 22 millas náuticas en horario nocturno. No obstante, para un turista lo que realmente tiene interés es su historia porque, como decíamos, sólo hay dos faros más añejos que éste: la Torre de Hércules de La Coruña y la Linterna de Génova.

El primero fue construido por los romanos y el segundo data de 1543. Por su parte, el faro de Portopí tuvo un antecedente en el que mandó construir el rey Jaime II en el año 1300, cuya ubicación fue ocupada tres siglos después por el Castillo de San Carlos, obligando a trasladar el faro a un edificio del siglo XV la Torre de Señales, que así creció en altura aunque todavía se ve la primitiva, almenada.

Empezó a funcionar en 1617 y siguió haciéndolo hasta la actualidad, experimentando de por medio diversas reformas y modernizaciones que le hicieron cambiar su sistema de señales original (lámparas de aceite) por otros sucesivamente mejorados (parafina, petróleo, electricidad). Entre 1958 y 1972 hubo un proyecto para un nuevo traslado pero al final se impuso su valor con la declaración de Monumento Histórico-Artístico (1983) y ahí sigue, con una pequeña exposición de elementos torreros de faros mallorquines en un edificio anexo.

Baños de barro en Ibiza

sábado, 10 de noviembre de 2018 Comments off

¿En qué va pensando un turista cuando reserva un vuelo a Ibiza para pasar unos días de vacaciones? La respuesta da muchas posibilidades, desde el obvio sol mediterráneo que calienta sus playas a las fiestas de las famosas discotecas insulares, pasando por las visitas culturales a sitios como Puig Molins o Sa Caleta, las compras en mercadillos hippies, las mañanas/tardes de relax en calas recoletas, algún paseo por Dalt Vila, la práctica de deportes acuáticos, etc.

Ahora bien, lo que probablemente no se le pasará a nadie por la cabeza, al menos a priori, es lo que vamos a proponer aquí: los baños de barro. Naturales, se entiende, pues de un tiempo a esta parte se han descubierto los beneficios que dicen que proporciona a la piel (desintoxicación, limpieza, proporción de tersura, antiinflamación…). En el caso ibicenco no estamos hablando de balnearios o centros terapéuticos; la naturaleza facilita la materia prima.

Basta con ir a alguna de las bellas playas que salpican el litoral y fabricarse uno mismo el lodo con tierra y agua; no es difícil y, como se podrá comprobar in situ, hay mucha gente paseando por la orilla del agua completamente embadurnada. Los principales sitios donde se practica esta curiosa costumbre son las playas de Aigües Blanques, en Santa Eulalia (que además es nudista); Sa Caleta, en Sant Josep (y su continuación, llamada Es Bol Nou) y Cala Xarraca, en Sant Joan de Labritja.

Si alguien se anima a hacer una excursión al islote de Espalmador, situado entre Ibiza y Formentera, encontrará una apoteosis informativa sobre los baños de barro. Pero no hay que dejarse llevar por ello; conviene advertir que en las charcas de barro de la laguna de sal del Parque Natural de Ses Salines está prohibido entrar, al tratarse de una zona protegida, y además resultan peligrosas por ser agua estancada (que podría provocar infecciones).

Así que, para cubrir la piel de una buena capa de lodo (en unos casos gris oscuro, en otros de tono rojizo) lo mejor será centrarse en las playas reseñadas, donde únicamente hay que coger tierra de los acantilados que las rodean y mezclarla con agua (sirve la del mar, recogida con una botella o un cubo playero).

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Una visita a las cuevas mallorquinas de Campanet

viernes, 14 de septiembre de 2018 Comments off

Es casi seguro que quien reserve un vuelo a Palma de Mallorca para pasar sus vacaciones en la isla, llevará en su agenda el acercarse a ver alguna de las famosas cuevas que horadan la costa oriental y que tienen sobrado renombre: Artá y el Drach. Ahora bien, no son las únicas; quien ya las haya visto y sea aficionado a esos sitios tiene otro nombre para apuntar en la lista. Se trata de las Coves de Campanet.

Éstas no se encuentran en la parte este sino en el norte y bastante hacia el interior, en la localidad homónima. Es un valle en un entorno privilegiado porque todavía conserva el sabor del paisaje rural mallorquín. Concretamente están en la ladera meridional del Puig de Sant Miquel, en plena Sierra de Tramontana, pese a lo cual no es difícil llegar hasta allí: saliendo de Palma sólo hay que seguir la Autopista Palma-Sa Pobla-Port d’Alcudia, pasar el municipio de Inca y tomar la salida 37.

Una vez allí, el llamado Camí de Ses Coves permite acceder a esa maravilla geológica de 3.200 metros cuadrados de superficie y 16.000 metros cúbicos de volumen que se extienden a 50 metros roca adentro, abriendo galerías, salas y recovecos decorados por la Naturaleza con su habitual genio, a base de estalactitas, estalagmitas, formaciones diversas de caprichoso aspecto, un lago…

Así, el recorrido, que alcanza unos 400 metros a cubrir en aproximadamente 40 minutos, es un auténtico recreo para la vista. El agua ha moldeado la piedra calcárea y el Hombre ha sabido optimizar esa belleza natural de los espeleotemas gracias a la pareidolia, de manera que el visitante va pasando por una Sala Romántica, una Sala del Lago, un Castillo Encantado, una Sala de la Palmera, una Capilla de la Virgen, un Salón Rojo, unos Elefantes Blancos, una Ciudad Encantada y una Cascada Sonora, llamativos rincones iluminados adecuadamente para acentuar sus matices.

Además, hay que reseñar dos curiosidades relacionadas no con la roca sino con la fauna. Primero, las cuevas albergan pequeñas especies endémicas: desde el Henrotius jordai, un escarabajo ciego y carnívoro, hasta Megajapyx espanoli, otro artrópodo sin ojos, pasando por varios tipos de Chthonius, arácnidos.

Y segundo, el descubrimiento de la gruta (en 1945, durante unas prospecciones de agua) estuvo acompañado del hallazgo en su interior de restos fósiles de Myotragus balearicus, un bóvido que era endémico de Mallorca y Menorca en la Prehistoria hasta que se extinguió hace 4 milenios con la llegada del Hombre a las Baleares.

Las Cuevas de Campanet llevan 12 millones esperando su momento estelar y éste ha llegado. Abren todo el año de 10:00 a 17:30 (invierno) y de 10:00 a 18:30 (verano). La entrada cuesta 15 euros (8 los niños) y cuenta con aparcamiento, cafetería y tienda de recuerdos.

Una excursión a la isla balear de Cabrera

viernes, 7 de septiembre de 2018 Comments off

Cuando hablamos de tomar un vuelo a Palma de Mallorca para pasar allí unos días de vacaciones seguro que se nos ocurren mil y un cosas que ver y visitar, desde calas recoletas a grutas naturales, pasando por parques acuáticos, pueblos pintorescos, paisajes de contrastes… Incluso se puede prever dar un salto a otra isla y enseguida apuntamos Menorca, Ibiza o Formentera. Lo que proponemos aquí es ¿por qué no Cabrera?

Es el mayor territorio insular del pequeño archipiélago homónimo, un Parque Nacional Marítimo-Terrestre compuesto por 17 islas e islotes. Cabrera tiene una superficie de 10.021 hectáreas muy bien conservadas desde el punto de vista natural, a decir de los expertos, constituyendo todo un modelo de ello en el Mediterráneo hasta el punto de formar parte de la Red Natura 2000. Aves marinas y otras especies endémicas tienen allí su hogar, quizá aprovechando que no habita ningún humano.

En realidad el Hombre lo visitó a los largo de los tiempos ya desde la Antigüedad, con presencia esporádica de fenicios, cartagineses, romanos y bizantinos, sirviendo posteriormente de base a los piratas berberiscos para atacar la costa de Mallorca; por esta última razón, en el siglo XV se construyó en su suelo un castillo -un macizo torreón- que impidiera el acceso a tan incómodos inquilinos.

Ahora bien, el episodio más célebre e impresionante de Cabrera fue a principios del siglo XIX, cuando sirvió de improvisada prisión para varios miles de soldados franceses hechos prisioneros en la Batalla de Bailén; la mitad de ellos murió por el abandono a que fueron sometidos, a causa del hambre y las enfermedades, por no citar otros motivos más escabrosos.

La familia que luego adquirió la propiedad creó una bodega cuya sede alberga hoy un museo; su exigua arquitectura se amplía con un faro. Después, en 1916, se instaló allí una guarnición militar que usaba la isla para sus prácticas de tiro y así siguió durante décadas, evitando que Cabrera cayera en manos de especuladores inmobiliarios hasta su catalogación como parque por la administración.

Para llegar al puerto de la isla es necesario embarcarse en una de las golondrinas (barcos) que zarpan de los puertos de la Colònia de Sant Jordi y de Portopetro, realizando de paso visitas guiadas. Para asegurarse plaza es recomendable reservar con antelación, pues tratándose de un parque nacional existe una limitación del número de embarcaciones que pueden ir cada día.

Otra opción es contratar una excursión privada, de las muchas que ofertan los hoteles, por ejemplo. Suelen durar entre 3 y 6 horas, incluyendo un paseo por la red de senderos habilitada ad hoc, tioempo para tomar un baño en la icónica Cova Blava, comer y circunnavegar el litoral.

IMAGEN: Chixoy en Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

Excursión al ibicenco islote de Es Vedrá

viernes, 25 de mayo de 2018 Comments off

A pesar de lo que parezca a priori, un tanto superficialmente, reservar un vuelo a Ibiza no implica necesariamente -o, al menos, no de forma exclusiva- ir en busca de sol, playa y fiestas discotequeras. Es cierto que se acerca el verano, que es cuando esos elementos hacen su agosto, nunca mejor dicho. Pero también lo es que incluso en pleno estío, y no digamos el resto del año, la isla tiene otros atractivos turísticos complementarios cuando no a la misma altura. Un buen ejemplo podría ser el islote de Es Vedrá.

Se trata de un peñón que aflora frente al Cap Blanc, junto a la Cala d’Hort, en el litoral suroeste de Ibiza, formando parte del municipio de Sant Josep de Sa Talaia. Son trescientos ochenta y dos metros de roca casi vertical que en días claros pueden verse incluso desde Formentera y la Península Ibérica, aunque las vistas más interesantes y fotogénicas se obtienen desde la Torre Es Savinar, una atalaya construida en 1763 para vigilar posibles incursiones enemigas y que hoy hace funciones de mirador.

Por sus características, Es Vedrá constituye un rico refugio para la vida marina que hasta tiene especies endémicas, tanto vegetales como animales. Además, numerosas aves anidan allí, por eso el islote está integrado en el Parc de Cala d´Hort i Es Vedrà junto a otros como Es Vedranell (que está justo al lado y es aún más pequeño) y Es Illots de Ponent. En otros tiempos se llevaron cabras -casi medio centenar, para las que la difícil orografía no era problema- pero ya no hay porque se consideraron un peligro para esas especies citadas antes.

En ese sentido, y cosa curiosa, el islote no tiene un único propietario sino que se reparte entre una treintena de ellos que, como se ve, no tienen ningún beneficio directo desde un punto de vista estrictamente económico, salvo el turístico, aunque lógicamente el acceso está prohibido y sólo puede hacerse con el permiso correspondiente; de todas formas no es fácil llegar y la única manera es alquilando un bote (sí se permite navegar en su entorno).

Todavía hay otra cosa que puede interesar de Es Vedrá: las leyendas que circulan sobre el lugar como punto de referencia para observar fenómenos paranormales, con misteriosas luces entrando y saliendo del agua que los más imaginativos identifican con OVNIs, monstruos marinos (incluso hay uno con nombre propio, el Gegant de’s Vedrá, devorador de pulpos) e incluso apariciones marianas como las experimentadas por el carmelita Francisco Palau, que usaba las grutas del islote para su retiro espiritual.

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A Mallorca para el festival Formetor Sunset Classics

miércoles, 16 de mayo de 2018 Comments off

Para buscar un vuelo a Mallorca y plantarse en la isla no hace falta más excusa que la de disponer de unos días libres y querer disfrutarlos en un lugar espléndido como es la isla balear. Pero es que además habrá, de hecho, una excusa en los próximos días: la celebración de la sexta edición del Formentor Sunset Classics.

El Formentor Sunset classics es un festival de música que se autopresenta como “evento único en el Mediterráneo”. Lo es tanto por su localización, en un enclave privilegiado de belleza inmensa como son los jardines del Formentor Royal Hideaway Hotel, como por la calidad de los artistas que componen su programa y que se distribuyen en varios conciertos genéricos.

Es una tradición del festival traer grandes estrellas internacionales de la música clásica y por allí han pasado algunas como Zubin Mehta, Daniel Baremboim o Gustavo Dudamel. El próximo 26 de mayo continuará en esa línea con gente como Anna Netrebko, Yusif Eyvazov o Leticia Moreno. Será esta última la encargada de la apertura con su violín, acompañada del quinteto Proyecto Tango Nuevo y la Formentor Chamber Orchestra. La referencia será el tango, género que dará una nueva visión de las obras de clásicos como Vivaldi, Bach, Bartok, Piazolla o Ginastera.

La siguiente cita será el 27 de julio, en el Ciclo de Cámara, donde estará una de las agrupaciones jóvenes más aplaudidas internacionalmente: el Trío VibrArt, con Juan Pérez Floristán a la cabeza. Violín, violoncello y piano para interpretar un repertorio a base de Dvorak, Schubert, Brahms y Ginastera. Este mismo verano pero el 10 de agosto serán Isabel Villanueva (viola) y François Dumont (piano) quienes cierren dicho ciclo ofreciendo al público piezas del romanticismo francés (Massenet, Franck y Ravel…) e iberoamericano.

Por último, en septiembre llega el turno de la ópera. La soprano rusa Anna Netrebko y el tenor Yusif Eyvazov, junto con la Orquesta Sinfónica de Baleares dirigida por Michelangelo Mazza, darán un recital de arias y duetos de compositores célebres como Puccini, Verdi o Mascagni. Y ya en 2019, el 22 de marzo, se cerrará la edición con la esperada actuación del pianista chino Lang Lang arropado por la Orquesta Titular del Teatro Real (Orquesta Sinfónica de Madrid). Beethoven figura entre los músicos elegidos a interpretar.

En suma, uno de los festivales más importantes de música clásica constituirá un atractivo extra para acudir a Mallorca. Con la posibilidad extra de participar en alguna de las actividades complementarias, como por ejemplo las Cenas Maestras post-conciertos (una velada con el artista que tocó esa noche).

Un día en Alcudia

martes, 17 de abril de 2018 Comments off

Así, como quien no quiere la cosa, hemos dejado atrás la Semana Santa y asoma en el horizonte, cada vez más cerca, el puente del primero de mayo. Una buena idea para aprovechar esas jornadas de vacaciones puede ser reservar un vuelo a Palma de Mallorca y disfrutar de la isla balear en unas fechas en las que ya se deja sentir el tiempo estival. Y si alguien no se decide aún a pisar la playa o ya conoce la capital insular, está la alternativa de conocer otros rincones. Alcudia, por ejemplo.

Alcudia es un pueblo de algo más de diecinueve mil habitantes ubicado en la zona septentrional de Mallorca, lindando con los municipios de Pollensa, Muro y La Puebla. Históricamente, lo fueron desarrollando los musulmanes a partir de una alquería a la que luego el rey Jaime I de Aragón, conquistador del archipiélago, cambió su nombre por el de San Jaime de Guiñent, entregando buena parte de lo que hoy es el municipio a la Orden del Temple.

Sin embargo fue su hijo Jaime II quien en 1298 empezó a construir las murallas que protegían el núcleo poblacional, si bien no se terminaron hasta 1362, ya en tiempos de Pedro IV. Para entonces había perdurado la denominación original de Alcudia y crecía poco a poco, a despecho de episodios trágicos y destructivos como la epidemia de peste de mediados del siglo XIV o la revuelta de los Agermanados cien años más tarde, que viviría una reedición entre 1521 y 1522.

En el puerto de Alcudia recaló la flota con la que Carlos V conquistó Túnez en 1535, aunque también le tocó recibir ataques otomanos a lo largo de las décadas siguientes. En la Guerra de Sucesión, Alcudia apoyó al candidato Habsburgo, lo que la llevó a sufrir asedio por parte de las tropas de Felipe V. Asentada la nueva dinastía, las cosas se calmaron e incluso allí fue confinado, en tiempos de Fernando VII, el célebre diputado liberal asturiano Agustín Argüelles.

Aún quedarían capítulos por contar, como una nueva epidemia de fiebre amarilla o el impacto de la Guerra Civil. Pero lo que realmente interesará al visitante es descubrir los atractivos turísticos de esa localidad. El municipio de Alcudia se divide en varios núcleos de población: el centro histórico, el puerto, la playa de Alcudia y otras zonas residenciales.

El puerto es el segundo en importancia de la isla tras el de Palma y presenta una parte comercial y otra industrial, habiéndose convertido, de un tiempo a esta parte, en receptor de cruceros. A continuación se extiende la playa , albufera mediante, a lo largo de siete kilómetros. De fina arena blanca, suele acreditar Bandera Azul por su limpieza y sus equipamientos. No es el único lugar donde tomar el sol o darse un baño porque zonas como Alcanada, Sa Marina, Mal Pas o Manresa, por ejemplo, están salpicadas de pequeñas y encantadoras calas.

En cuanto al casco antiguo, declarado Patrimonio Histórico Artístico en 1974, está colmado de edificios monumentales góticos y renacentistas, caso de vario palacetes e iglesias. La Casa Consistorial, el Museo Parroquial, la Iglesia de San Jaume, la Biblioteca ubicada en Can Torró o las citadas murallas (con la Porta de Mallorca como rincón estrella) son algunos ejemplos que pueden ampliarse acercándose hasta la ciudad romana de Pollentia (que además cuenta con un museo). Entre muchas más cosas, por supuesto.

Imagen: la bahía de Alcudia en Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

Contemplar el florecimiento de los almendros en Ibiza

lunes, 30 de enero de 2017 Comments off

A priori parece un sinsentido reservar un vuelo a Ibiza en pleno invierno, cuando no se puede disfrutar -o hay que mucha limitación para ello- de los puntos turísticos fuertes de la isla, a saber, sol, playas, piscina, fiestas estivales… Pero no lo es. Ibiza sigue siendo un atractivo destino incluso en estos meses y además es en ellos cuando ofrece momentos especiales al visitante.

Buen ejemplo de ello podemos encontrarlo precisamente ahora, desde finales de enero hasta mediados de febrero aproximadamente, en un mágico lugar de la zona noroeste insular: el valle de Santa Agnés de Corona. Se trata de un municipio pequeño y tranquilo, de población dispersa, donde pervive la tradición rural y se lleva una vida casi opuesta a la de febril actividad de los principales núcleos poblaciones costeros, en los que se concentran los visitantes.

Santa Agnés de Corona no se caracteriza por su patrimonio monumental o artístico, ya que apenas puede presentar una modesta iglesia no demasiado antigua, de 1812. Lo realmente interesante es su ubicación, en el Pla de Corona, una llanura situada en una zona protegida denominada Es Amunts. ¿Qué es lo que hay en ese lugar para recomendar verlo en la estación menos sugestiva del año? La respuesta es el florecimiento de los almendros, un tipo de árbol que se puede encontrar en toda Ibiza pero que allí reúne una cantidad especial de ellos al haber campos cultivados con esa especie.

Y, como sabemos, los almendros florecen precisamente en estas fechas, a caballo entre el final del período invernal y el comienzo del primaveral, mostrando al curioso un espléndido espectáculo visual en el que los pétalos en flor cubren las copas y las ramas, tapizando el paisaje de un característico color blanco-rosado. No es algo a tan gran escala como en Japón pero, sin duda, está más a mano y el que lo contempla lo disfrutará igual.

El inusual paisaje dura unas cinco semanas, lo que da cierto margen para elegir el momento más conveniente para acercarse a verlo. Eso sí, no hay que olvidar la cámara porque las fotografías prometen salir bellísimas.

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Los años ochenta en el Hard Rock Hotel de Ibiza

jueves, 2 de julio de 2015 Comments off

vuelos a Ibiza

Ibiza, verano, fiesta y música son palabras que se entrelazan siempre muy estrechamente. Desde el pasado 28 de junio se les pueden añadir otras, unas formando un nombre propio y otras designando un curioso evento: Hotel Hard Rock y Children of the 80’s.

Y es que el hotel de la conocida marca organiza desde hace un par de domingos una especie de festival a base de fiestas semanales temáticas ambientadas en los años ochenta del siglo XX, transformando el lugar en una discoteca que parece salida directamente de esa década. Claro que no sólo el lugar; la clientela también deberá adaptar su vestuario, al menos si quiere entrar gratis como los clientes del hotel y los residentes.

Serán cuatro fiestas cada semana, con hora de inicio a las 19:00, que se prolongarán a los largo de ochenta y cuatro días, cubriendo así la parte álgida de la temporada estival. El escenario, la zona al aire libre del hotel dedicada a eventos, que ya es una referencia local para los que buscan diversión en la isla y acuden a Platja d’en Bossa para ello.

El grupo de DJ Dream Team Reload, un trío formado por José María Castells, Toni Peret y Quique Tejada, que acreditan ventas de más de treinta millones de discos desde su creación en 1995, se encargarán de guiar las sesiones y animar los descansos pinchando temas clásicos de los ochenta, a menudo complementados con proyección de videoclips.

En la inauguración de Children of the 80’s actuaron Boney M, Robin S, Alexia y Corona. Para las siguientes fiestas se cuenta con la presencia de nombres ya míticos como Bonnie Tyler, Paul Young, Soul II Soul, Sabrina, Whigfield, Bananarama, Samantha Fox… En realidad, el programa sumará cerca de medio centenar de populares artistas.

De esta manera, quienes reserven vuelos a Ibiza y se acerquen al hotel se encontrarán una curiosa combinación de diversión y nostalgia, tamizada por los ritmos del pop y, por momentos, con un toque de frikismo.

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